Estamos frente a nuestra imagen. Es el sur de Colombia: sus plazas, sus caminos, sus gentes. El olor del verano descompuesto en la hojarasca de los platanales. Es el fervor de los ríos y cañadas absorbidos por el viento. Es la cumbre y la playa del ser nariñense y ciudadano del mundo al mismo tiempo. Y es, también, por qué no, el despliegue espontáneo de la nostalgia de aquellos que hace muchos años, quizá décadas, no hemos vuelto a las cálidas tierras del sur. (APL)

(Todas las fotos que componen este video son propiedad de Alejandro García Gómez, a excepción de la portada que es de indepaz.org.co)