Márcia Batista Ramos

La escritora y periodista brasileña Nélida Piñón, ganadora del Premio Príncipe de Asturias de 2005, ha muerto este sábado, 17 de diciembre del 2022, en Lisboa a los 85 años, informó la Academia Brasileña de las Letras. Nélida Piñón, fue la primera mujer en ocupar la presidencia de la Academia Brasileña de Letras, asimismo fue la primera mujer que presidió una academia literaria en todo el mundo. La escritora ocupaba el sillón número 30 de la Academia Brasileña para el cual fue electa el 27 de julio de 1989. Siete años después, al cumplirse el primer centenario de la entidad, se convirtió en la primera mujer en presidir la academia.

En 2019 fue la oradora de la primera sesión plenaria del VIII Congreso de la Lengua Española, a pesar de no ser una autora en español.

Publicó más de 20 libros, entre novelas, cuentos, memorias, crónicas y ensayos. Recibió innumerables premios, entre ellos el premio Juan Rulfo (siendo la primera mujer y la primera escritora brasileña en obtener el premio) y el Menéndez Pelayo, entre tantos otros.

Tal vez, intuía que dejaría el cuerpo para emprender un vuelo más alto, Nélida Piñón donó, hace apenas unos meses, su preciada biblioteca, compuesta por más de 7.000 documentos de su archivo personal, al Instituto Cervantes de Río de Janeiro.

Al respecto de la muerte, fue entrevistada en Buenos aires por Luis Novaresio (Infobae), a continuación, un fragmento de aquel diálogo publicado el 14 de mayo de 2017: “— No se está despidiendo nada de la vida, Nélida. ¿Qué pasa frente a la conciencia de la muerte? ¿Cómo es para usted?

— Yo ya tuve una experiencia reciente e interesante, me he dado cuenta de qué es la muerte. La vida es un repertorio, no dominas los episodios que tienes dentro de ese repertorio fantástico que es la vida, ¿no?

— Espere, es una frase hermosa: “La vida es un repertorio y no dominamos los hechos que la componen”.

— Es como una memoria. La memoria, por ejemplo, no es mimética. La memoria te traiciona y a la vez es dadivosa. Tú pides ahora a la memoria que traiga lo que has vivido hace 20 años, por ejemplo, y la memoria dice ‘no, no me acuerdo’, la propia memoria se olvida. Es muy interesante eso. Entonces la propia memoria es también esto, o sea, esa pluralidad de milagros. Entonces con la muerte, claro que tengo miedo del dolor, pero llega un momento que tú piensas: he tenido el valor de vivir, disfruté de la intensidad de los sentimientos, de las emociones, he sido capaz de andar por caminos raros, no tuve miedo de la convivencia, siempre pensé que había que abrir el corazón, nunca tuve miedo de los afectos. ¿Me equivoqué? Sí, me equivoco, me equivoqué mucho. Entonces la muerte, claro, es la última puerta, no sabes lo que viene después. Pero hay que saber que hay una finitud. Hemos contraído un compromiso con la finitud a partir de nuestro nacimiento.

— Un compromiso involuntario, no nos dieron opción.

— No nos dieron, pero si uno quisiera podría haberse suicidado. O podría haber llevado una vida que se consumiría como fuego. Yo he hecho el esfuerzo de vivir. Y además he hecho el esfuerzo de vivir porque una de las razones para amar más la vida fue que yo tenía pavor de morir antes que mi madre, porque pensaba “cómo voy a dejarla sola y cómo voy a hacer con el profundo amor que ella me profesa”. O sea, es que la vida es tan rica, son tantas propuestas que la vida quizás sea más fuerte que la muerte.”

Varios de sus libros han sido traducidos al francés, español, inglés, alemán, polaco y sueco.

Por aproximadamente cinco años, dictó la cátedra de humanidades Henry King Stanford, con especialidad en literatura comparada, en la Universidad de Miami, en substitución del Premio Nobel de Literatura Isaac B. Singer.

Como todos los ciudadanos brasileños, Nélida también tenía ascendentes inmigrantes, sus padres y sus abuelos fueron emigrantes gallegos en Brasil y por eso recibió la nacionalidad del país ibérico a comienzos del año 2022, cabe notar que la escritora nunca pidió la nacionalidad española, se la concedieron por méritos propios.

 En su discurso tras ser galardonada con el premio Príncipe de Asturias insistió en la enorme relación que, como hija de emigrantes, la unía a España. “Como escritora brasileña, huelo la brisa de la floresta y del mar, los códigos de mi identidad. Nada en mí borra el camino de regreso al lar brasileño. Aprendí, niña aún, cierto día lluvioso de noviembre en el puerto de Vigo, a amar a España, patria de mi génesis. De aquí, oriunda de Cotobade, mi grey gallega echó raíces profundas en el Brasil. Un país que me dio a mis padres, Lino y Carmen, la familia, los amigos, las instancias amorosas, la lengua lusa, nuestros escritores, los desconocidos que me abrazan de manera desprendida”.

Su obra cumbre es La República de los sueños (1984), que narra el éxodo masivo de los emigrantes gallegos a Latinoamérica.

Su primera publicación fue a los veintiséis años de edad, la novela Guía-Mapa de Gabriel Arcanjo, lanzada en 1961 y su última obra fue Un día llegaré a Sagrés, presentada en Brasil en octubre del 2020. Entre sus obras de carácter biográfico y ensayístico destacan Aprendiz de Homero (2008) y La épica del corazón (2017).

Para muchas personas, escribir es una forma de relacionarse con el mundo, así, fue para Nélida Piñon, escritora cuya obra se asienta sobre tres pilares fundamentales: Brasil, sus ancestros españoles y la propia escritura.

Sobre Brasil y España la autora registró: “Desde la más tierna infancia he sentido los efectos de la doble cultura. Destinada a reivindicar el mundo desde un punto de vista doble”.

En entrevista a Manuel Lloret, en Madrid, en octubre 2019 (EL MUNDO) Nélida Piñón dijo sobre la literatura:

«-Me encanta pensar, todo viene del pensamiento, el pensamiento ficcionaliza la realidad. Desde niña desarrollé una capacidad para expresar mi pensamiento sobre cualquier circunstancia en cualquier momento». «Si no llegas a las vísceras del lenguaje no puedes desarrollar un pensamiento. No hablo de la lengua sino del lenguaje. Trato de sincronizar con frases cortas, frases subordinadas para agudizar mi pensamiento. El arte de pensar sustenta y fomenta la literatura.»

Nélida Piñón llegó a sus últimos días, prácticamente, ciega, pero muy lucida. Dejó un gran legado para la humanidad, por eso, tengo la certeza de que es una escritora irrepetible.