
Profesor Rubén Darío
“Pensar es el trabajo más duro que existe, y probablemente sea la razón por la que tan pocos se dedican a ello”. Henry Ford
La exigencia escolar de pensamiento crítico se contradice con el consumo de formatos rápidos como TikTok dentro del colegio. Según especialista y asesores escolares de la Secretaria de Educación nacional el consumo escolar de estos formatos genera una ilusión de conocimiento, donde el estudiante cree comprender un tema complejo basándose solo en un resumen sesgado y superficial. Al consumir este contenido en el entorno escolar, los estudiantes se atrincheran en sus sesgos ideológicos, anulando la apertura mental necesaria para el verdadero pensamiento crítico.

El pensamiento crítico requiere pausar, releer, contrastar y digerir información compleja lo cual este tipo de formatos rápidos no lo permite y de alguna manera se constituyen como obstáculo para el desarrollo del pensamiento crítico. Los estudiantes no logran mantener la concentración por un periodo largo de tiempo, se les dificulta crear y organizar ideas bien estructuradas y sustentadas debido a que se le delega a la IA funciones cognitivas que van en detrimento con la capacidad de análisis, de síntesis y desde luego con la capacidad de pensar. Al parecer tanto a una gran mayoría de estudiantes como a un gran de número de personas en nuestra sociedad les da “pereza” pensar, el esfuerzo por crear, por construir algo diferente a lo que arroje el algoritmo hoy no importa.

Tal vez el esfuerzo mental que exige formular un juicio propio, coherente es algo que los estudiantes no están en disposición de negociar como que les resulta mejor quedarse con la gratificación instantánea del contenido digerido del formatoDe este modo, considero que uno de los grandes desafíos que tiene la educación en los tiempos que corren es redireccionar y si es necesario convertir nuevamente el aula en ese espacio de discusión, de debate, de propuestas en las que se piensa la sociedad y por supuesto en un taller de creación artística e intelectual. No se puede seguir permitiendo que los interesantes y enriquecedores debates históricos, filosóficos o científicos al interior de un salón de clase se vean desplazados y reducidos a explicaciones de un minuto con música de fondo que aparecen en Tik Tok, ni que el lector activo que implica la lectura crítica sea reemplazado por un receptor pasivo que desliza el dedo (scroll) esperando que el algoritmo lo sorprenda sin ningún esfuerzo. El pensamiento crítico es una actividad de rebeldía, de trabajo intelectual requiere dudar de la fuente, buscar sesgos ideológicos del autor y verificar y contrastar los datos. Estas son algunas de las habilidades y capacidades que se ven debilitadas por las nuevas formas de adentrarnos a la información y conocimiento.
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El profesor Rubén Darío Reyes es un destacado educador, gestor cultural, columnista y productor radial enfocado en la enseñanza y difusión de la lengua castellana y la literatura. El profesor Reyes ha construido una trayectoria propia dentro del ámbito pedagógico y cultural contemporáneo en América Latina.




