La lectura es un acto que, de manera inconsciente, ata al lector. No se trata solo de interesar al lector, sino de hechizarlo.

ANTOINE DE SAINT EXUPERY.

 Escribe: Profesor Rubén Darío

Leer textos literarios no es solo decodificar, también es comprender y sobre todo disfrutar de un viaje hacia dentro cargado de emociones y sensaciones inusitadas. Leer literatura implica una serie de procesos que busca, sobre todo, la identificación y asimilación de lo que se lee, permitiendo que el lector desde su experiencia, conocimientos previos y desde su lado más humano se constituya como un ente activo capaz de construir una nueva experiencia de lectura. Precisamente esa es la invitación que nos hace la lectura literaria; disfrutar de un mundo posible en el cual vamos a tener la capacidad de participar y vincularnos con sus personajes, su trama, conflictos y distintas situaciones que logran recrearme y encontrarme con mi lado más humano al enfrentarme con sus problemas fundamentales. En la lectura de textos literarios, el lector, además de reconocer palabras y descifrar códigos, construye su interpretación a partir de unos saberes, de unas intenciones, de unas expectativas afectivas. Esto significa que la experiencia de la lectura literaria va más allá que solo recibir ideas, no basta la sola descodificación, incluso por muy elaborada que esta sea, para comprender, asimilar y disfrutar el texto.

Este tipo de texto, esta auténtica experiencia requiere un tratamiento específico, deben considerarse tanto los procesos cognitivos que se activan al entrar en contacto con la literatura y no apegarse a un orden fijo de modelos y técnicas de lectura específica, los sentidos, las emociones, la manera con que percibo e interpreto el mundo. Leer textos literarios significa que debo aterrizar todas mis vivencias, todas mis dudas y certezas que me permiten articularme con el mundo del autor y su referente, un maravilloso acto comunicativo por excelencia que requiere de todas nuestras capacidades para poder apreciar y adéntranos en esa nueva experiencia literaria que nos dejará en un estado lucidamente confuso. Por supuesto que la lectura de la literatura busca, sobre todo, la comprensión y asimilación de esa compleja y angustiante experiencia literaria que nos deja impávidos frente a un mundo que no sospechábamos que nos fuera recrear. De esta manera me estoy permitiendo que yo como lector me constituya como un ente activo que construye su propia interpretación, asumiendo una nueva postura ante el mundo real.

La experiencia literaria requiere ir más allá, no basta con saber leer: hay que comprender y cuando hablamos de comprender nos referimos a vincular a nuestro acervo cognitivo y cultural un nuevo saber producto de un tipo de lenguaje con sentido connotativo que implica descifrar, leer entre líneas y habitar mundos inusuales que se esconden en la más recóndita de las posibilidades. La literatura nos hace imaginar la realidad, y no es de ninguna manera una evasión del mundo que habitamos, sino, fundamentalmente, una búsqueda de placer y de identificación con esos seres anodinos que habitan ese otro universo.

Leemos literatura y de alguna manera encontramos un modo de representación de la realidad, de una realidad distinta a la que tengo acceso y con la que todos los días choco. Así, la literatura es una constante fuente de descubrimientos, una carrera simbólica por saberes meramente literarios que se generen del propio texto, el afianzamiento de la función simbólica, la adquisición del esquema narrativo, creación de expectativas e inferencias, mezcla de experiencias e imaginación, realismo frente a fantasía, manipulación y construcción de textos etc.

La lectura de textos literarios es una manera de conocer y conocerse. De empoderarnos de una variedad y riqueza de experiencias materiales y sensibles, experimentadas mediante la alteridad que el libro hace posible, puesto que al leer hacemos nuestra la experiencia de otros y la incorporamos a nuestro saber.

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Rubén Darío es profesor de lengua castellana y literatura. Director del Club internacional de lectura las palabras no muerden; director de eventos académicos del Instituto Cultural Iberoamericano (ICI); conductor y productor de los programas radiales “Domingos de café con el profesor Rubén Darío” para Radio Trilce, (Perú),  “Conversando con el profesor Rubén Darío” para Radio Satelitevisión y Americavisión  (Chile). Conduce el ciclo de charlas y conferencias magistrales del ICI; escribe artículos sobre educación y didáctica de la literatura para revistas y diarios internacionales y es gestor y promotor cultural colombiano