
EL CANTURREO DEL MIRANCHURITO
El arquitecto Francisco Xavier Melo Trigo, ha escrito una serie de fabulosas visiones de la ciudad de Pasto, (ubicada en el sur de Colombia), su entorno, sus carnavales, su música, sus artistas, sus habitantes y su idiosincrasia. conexionnortesur.com es muy sensible a este tipo de literatura y con gusto publicará en varias entregas estas maravillosas crónicas para que desde España las podamos proyectar al mundo. Muy agradecido con el maestro Boris Arteaga por facilitar esta comunicación cultural entre los creadores y los medios para divulgarla.
Arturo Prado Lima
“PASTO – CIUDAD POETICA”
Morada al Sur
En las noches mestizas que subían de la hierba
jóvenes caballos, sombras curvas, brillantes,
estremecían la tierra con su casco de bronce.
Negras estrellas sonreían en la sombra con dientes de oro… “
“Aurelio Arturo Martínez”
Escribe: Arq. Francisco Xavier Melo Trigo

Maravilloso es poder adentrarse a describir la particularidad que posee la ciudad de Pasto, cuyo onomástico se celebra el 24 de junio en honor a su patrón San Juan Bautista; según historiadores no hay una fecha exacta de la fundación, se presume que el adelantado Sebastián de Belalcázar en 1537 sería el fundador. La villa de Pasto por intermedio de la princesa Juana de Austria le otorgaría mediante una cédula real en 1559 el escudo de armas dándole el título de ciudad.
La urbe se sitúa a 2.527 msnm, dividida en 12 comunas y 17 corregimientos que integran la parte rural; siendo estos componentes los que hacen parte de la majestuosa y extensa cordillera de los andes colombianos. La región tiene unos profundos lazos con el fastuoso e impresionante paisaje natural, puesto que la villa está custodiada y arropada por el colosal volcán Galeras, el cual poco a poco, en la contemplación a esta magnánima montaña de fuego, nos va atrapando para que en el continuo trasegar vayamos visualizando aquella irregularidad agreste de su imponente topografía contenida en todo el valle de Atriz.

Ahora bien, no podemos escatimar toda la fuerza que genera el portentoso entorno natural; las diversas montañas van aferrándose a aquellos duros riscos, siendo suigéneris en la comarca, ya que las diversas geometrías contenidas en el terruño están caracterizadas por exquisitas líneas, generando una irregularidad en la cordillera, convirtiendo de esta manera una extraordinaria armonía delimitada por sinuosos surcos que rodean y enmarcan el paisaje.
Aquellas elucubraciones metafóricas conducen mi imaginario a recordar las cadenciosas curvas femeninas, y como también éstas se las puede visualizar, asociar en la lejanía del infinito horizonte andino; conjuntamente las dos ficticias fantasías del torso humano y de las profundidades desplegadas por la naturaleza, van danzando a un ritmo sutil y delicioso hasta alcanzar las bellas cumbres montañosas las cuales enaltecen la geografía del territorio Sur Colombiano, generando de alguna manera ese bello misterio de arropar a cuanto foráneo y citadino visita la urbe capitalina.

En mi contiguo caminar y disfrutando de la deliciosa “garua”, la cual sigue mojando mi rostro, y empapando mi cuerpo, voy trasegando por el entramado de callecitas en damero, que van conduciéndome al borde de la ciudad. El límite está dado por el río pasto; en mi incesante búsqueda y pretendiendo alejarme del bullicio del claxon, y del ruido de motos, a pocos pasos me topo con el puente que separa el barrio La Riviera y el río. Atravesando el escollo natural de la ronda hidrica, me conecto con un extenso bosque conformado por frondosos árboles que erectos van levantándose, cruzándose, abrazándose armoniosamente para en ese idilio del “amor y su copula”, se vayan perfilando hasta alcanzar el infinito firmamento.

En aquel recorrido vamos deleitándonos con el vuelo maravilloso que tienen las aves; unas cuantas siguen su viaje atravesando el valle de Atriz, otras en cambio deciden tomar una pausa y descanso. Varios gorriones, curillos, loritos, el quinde, la curiquinga y uno que otro chiguaco van revoloteando, danzando y jugando con el viento.
Los pajaritos en su raudo aleteo y mirada fija, demuestran la alegría de poseer su libertad, ellos van surcando los vientos del sur; las maravillosas aves se precipitán en un vertiginoso descenso, con su fuerte aleteo van frenando para empezar a planear; al observar la cercanía de los arbustos buscan dónde protegerse del incesante sol; los fuertes juncos y sus ramales cobijados por eucaliptos, quillotoctos, son los propicios para tomar un sosegado descanso. El eucalipto es el árbol preferido para pernoctar ya que poseen una considerable altura que les permite refugiarse de los incesantes y fuertes vientos.

Desde las prodigiosas alturas que ostentan los portentosos árboles, unas cuantas aves se han apostado en la (copa) arbórea, es ahí en la elevación y en la cumbre donde un “miranchurito”, propio de la región va emitiendo maravillos sonidos, y fascinantes gorjeos, permitendo que nosotros los espectadores del viaje urbano podamos deleitarnos y congraciarnos con el apacible y suave trinar emitido por el bello canturrear de los frágiles y atractivos pajaros.
Gorriones, el quinde, y el miranchurito, entre otras de las aves van cortejando y armonizando nuestro despertar. Su fantástico canturreo nos convidan a forjar otros sueños, otros imaginarios para generar una cofradía de amor y esperanza.
Intuyo que el poeta, el músico, con su sensibilidad que posee lo llevaria a componer aquella singular letra, que ha sido interpretada y encumbrada por infinidad de agrupaciones musicales del departamento de Nariño, y del municipio de Pasto lo que ha permitido que esos magníficos acordes y su deliciosa melodía transpasen a otras latitudes y fronteras del globo terráqueo.
Destacaríamos que la agrupación musical más representativa, en la ciudad es la Ronda Lírica, la cual ha dejado una profunda huella en los moradores; su música y sus relevantes composicioes y canciones por muchas décadas se ha compaginado con los deliciosos vientecitos del sur de Colombia para de esta manera poder conquistar a todos los enamorados, a los contertulios de la urbe, a los despistados que merodean los parques y que van en busca de una doncella.
MIRANCHURITO
(Bambuco Son sureño)
Si dentro del alma, la imagen tuya se me ha metido
Si dentro del alma, la imagen tuya se me ha metido
Anda, cholitica mía, no seas tan desamorada
Mira que te mando un beso, cada que me da la gana
Y cuando tú cantas y cuando tú ríes,
Parece que canta el Miranchurito en el Eucalipto
Y cuando tú cantas y cuando tú ríes,
Parece que canta el Miranchurito en el Eucalipto
Parece que llora, parece que ríe,
Parece que canta el Miranchurito en el Eucalipto
Parece que llora, parece que ríe,
Parece que canta el Miranchurito en el Eucalipto
Si dentro del alma, la imagen tuya se me ha metido
Si dentro del alma, la imagen tuya se me ha metido
Anda cholitica mía, no seas tan desamorada
Mira que te mando un beso, cada que me da la gana…
“D. R de A. Anónimo”




