Alejandro Barreto (Cuautla Morelos, México, 1980), michoacano por adopción, es Licenciado en Artes Plásticas por la UAEMex y Maestro en Artes Visuales por la Antigua Academia de San Carlos, también estudió Arte Gráfico tradicional Luboke en La Academia Rusa de Arte Tradicional en Moscú, actualmente es Doctor en Artes y Diseño por la UNAM y tiene su taller de grabado en Michoacán.
Por Roberto Acuña
Esta muestra que presentamos es un viaje a la nostalgia. El artista centra su obra en los personajes de la cultura popular de su infancia, pero también de su presente, el cual se acrisola por la presencia de otra manera de aprehender el mundo diametralmente opuesta a la mexicana: la rusa. Allí, en la propia cultura popular del pueblo ruso, el mexicano encuentra el camino de sus gubias, especialmente en el Lubok, un tipo de grabado que representa en forma muchas veces paródica e irónica la realidad, la Historia, la miseria y las risas de los países Bálticos.
Los grabados de Barreto bajo la técnica del Lubok adquieren cierta rudeza o fuerza por el trazo vigoroso y grueso, firme y a la vez coqueto. Los personajes de su obra nos reciben siempre con una sonrisa o una abierta carcajada, no importa lo terrible o lo triste de la escena, algo dentro de ellos nos acaricia el corazón, quizá por su condición de fábula, de cuento. Su arte, por tanto, es festivo; si en una primera época sus grabados eran entintados a negro, en la más reciente muchos son pintados a mano con acuarelas. El color va en sintonía con la alegría pictórica que expresan sus sirenas o monstruos, los robots, las vedettes, todas aquellas rumberas que pueblan su mundo, o los personajes que de niño miró en las caricaturas, aunque tiene un lugar central en su trabajo el juguete, símbolo de la nostalgia, de la infancia, de la vuelta al paraíso.
Esta pequeña muestra abarca diferentes etapas de su creación artística, sin embargo no deja fuera ninguna de sus obsesiones. De los grabadores jóvenes mexicanos quizá Barreto sea uno de los más extraños; en primera, casi no tiene grabados de calacas o de motivos estereotípicamente mexicanos; en segunda, al combinar la escuela mexicana con la rusa sus grabados nos muestran algo único, abren otra veta de lo popular, hay una cierta ternura en las carcajadas, en las valentonadas de sus personajes que no tiene el lubok, como tampoco este juego con la cultura pop donde Barreto se siente a sus anchas. Su obra también transpira un halo antiguo, pues hay un aire de arte bizantino y medieval en sus composiciones debido a ese estilo ruso de grabado, cierta magnificencia que respira a través del juego que nos propone el artista en sus diferentes composiciones. Amigo internauta disfrute de esta galería.















