Me llamo Claudia Ballester Grifo. Soy española y vivo en en un pueblo de Castellón perteneciente a la comunidad Valenciana. Desde muy pequeña tuve tendencia natural a la escritura. Me gustaba reconciliarme conmigo misma escribiendo. Era mi mejor amiga. 

Padecí una enfermedad crónica muy rebelde a tratamiento que marcó mi vida. A los 8 años me diagnosticaron diabetes mellitus. A los 18 años ya sufría una importante lesión ocular y renal que me conducía a la ceguera y a diálisis. Estudié bachiller de ciencias para acceder a la universidad y cursar medicina. Debido a los diagnósticos que recibí decidí entrar en la facultad de enfermería. Pensé que una carrera más corta me permitiría trabajar antes de complicarse más mi salud. 

La incomprensión, soledad y ser el punto de atención de todas las culpas me llevó a dedicarme en cuerpo y alma a los demás. La escritura es una forma más de llegar a los que no pueden expresarse y hacerlos visibles y, como no, expresar mi dolor. 

Escribo narrativa y poesía. He acabado dos libros autobiográficos con la intención de ayudar a los que sufren y poder mostrar un camino siempre abierto y esperanzador con mi experiencia de vida. Escribo cuentos, relatos breves y es en la poesía donde más cómoda me siento para expresar mi alma con las emociones del corazón dejando correr la pluma. 

Me siento feliz de estar aquí y espero que os guste lo que escribo. 

Un abrazo cariñoso a todos. 

DUETO: NELSON LENIN AGUINAGA ORTIZ Y CLAUDIA BALLESTER GRIFO 

SOY VOLUNTAD DE TUS FANTASÍAS

 

NELSON-Voy trazando sobre tu piel mis sentimientos;

tiemblan nuestras geografías sobre el tálamo

cumpliendo un ensueño excitante en sueños,

que hoy se cumplen al gritarte por fin te amo

 

CLAUDIA-Siento el arrullo de tus caricias,

muerdo el aliento de tu beso

susurrando esa palabra que me subyuga.

«Te amo» suspiro en un reflejo

de mis sentidos abrazados a los tuyos.

 

NELSON-Por la vereda de mis fantasías vas transitando

sin fronteras, ni espacio ni tiempo, solo pasión

nutrida de una magia irracional vamos orando

por lograr consumir un orgasmo en esta razón

 

CLAUDIA-Respiras el halo que te prodiga

el viento de mis deseos,

mi mirada ávida de la tuya.

Siento el pulso de tu sangre,

me embriagas con la urgencia de tu apetito;

te sigo hablando con tu piel,

mi dedo dibujando la flama de tu fuego y el mío.

 

NELSON-Pareces un ángel ahuyentando esta necesidad;

abriendo la posibilidad de apagar combustión

bajo una cadencia sagrada que deja santidad,

luego de nombrarte diosa del placer e ilusión

 

CLAUDIA-Soy la Afrodita que sueñas en tus noches solitarias,

la bruma que se escampa en pies descalzos,

la gasa transparente que busca tu abrazo

jugando con la almohada,

esperando la seda de mi contacto.

 

NELSON-Tu calor corporal me traslada deseo perpetuo

al goce sátiro, de ese fruto exquisito prohibido

piel ardiente que baña de agua en sentir mutuo,

hasta cuando la virilidad se transforme en libido

 

CLAUDIA-Languidece el fuego en la ilusión de sentir tu mar bravo,

olas que lamen la concupiscencia,

sal perlando el sabor de mi cuerpo en el tuyo;

miro… Te miro en esa luz que ciega mi camino.

 

NELSON-Nazco y muero entre gemidos airosos y de seda

que nos dejan extasiados en el encuentro carnal

con ese sabor tan tuyo en la intimidad húmeda

para luego quedar eternos, en carisma pasional

 

CLAUDIA-Nazco y muero reinventado mi sueño,

gemidos acompasados con tus gemidos,

desnudando ese amor que creció entre versos y suspiros;

calmos al saciar nuestros más ocultos instintos.

Nelson y Claudia

LA ROSA DE MI PECHO 

 

Tengo en el pecho una rosa abriéndose con el sol de la palabra,

pugna por el astro hermoso acariciando su esperanza.

 

Tengo una pena honda atravesada por la espada,

filo de acero noble rasgando mi suspiro de plata,

puño de peso doblegando la poesía de los pétalos finos de la fragancia.

 

Me oprime el yugo de mi boca tapada,

amordazada por un viento

de miedo y rabia.

No quiero ser, no quiero

pincel de noches agrias,

que quiero bailar pinturas de mañanitas abrazando mis ganas.

 

Permíteme que sea aurora deslizando su bostezo en el agua,

braceando un océano de voz cálida;

mis manos las amapolas

que lleven rojo a las mejillas pálidas,

mis ojos el halcón sobrevolando las montañas,

la luz del amor sembrando de verde las lomas descarnadas.

 

Es la tinta del poeta letra labrada,

aliento del que no tiene pan ni agua,

camino entre las sombras opacas

del interés y la duda

del que manipula la verdad sagrada.

Es la unión la fuerza que siembra y recoge labranza,

es el amor la valía para crecer en unión

y calma.

 

Es la poesía un amanecer de flores varias,

que no sean las espinas de la rosa las que sangren venas hermanas,

que la sangre corre para todos,

la voz, el pueblo… La esperanza.

¡Qué no calle el poeta!

¡Qué viva la poesía!

¡Qué viva su pluma dorada!

Que no muera, que no

que no quiero llorar el silencio

y la nada.

 

OCÉANO DE PASIÓN 

Lágrimas deshojan las margaritas,

en el suelo los charcos besando los tallos que acarician.

La primavera desenpolva su peluca de otoño,

caen las plumas de nidos viejos,

se deshace de lo añejo para cubrir de nuevos trinos un guiño de concierto.

 

Perlas de fluir manso,

cambiantes los pasos del milagro,

se perfila mayo florido,

regado por abril, acunado por los vientos de marzo.

 

La ventana de tus ojos alucinando,

mis gotas de lluvia por tu rostro navegando,

el timón en mi cintura,

tu gorra de capitán tripulando.

Ojos de nubes apagados,

exprimiendo su dulzura, marinero en mis mares titulado.

 

Dime, grumete,

adiestrado en el fuego de mis olas,

levantando mis velas,

viento en popa surcando estrellas.

Dime, mi niño

de luceros encendidos

de margaritas y coplas;

dime,

¿qué sientes al estrellar mi sal en tu boca?

 

Taciturno se viste el día,

el pícaro persiguiendo a sus ninfas.

El sol ladino pierde la combustión de sus risas

lamiendo los cuerpos de las nubes que lo sepultan.

Xanadu el color que traga el horizonte

escuchando el romance de las olas que le buscan.

Yinmn el azul del relámpago partiendo de cuajo el corazón de un sueño.

 

¿Es poesía?

Me dices bañando tu pupila en mi océano.

¿Es poesía? Insistes con el mentón temblando una hoja bailando con el viento.

Poesía, mi bien…

Poesía eres tú acariciando la piel de mi deseo.