La gente pide para bailar tumba y bongó

Por Rafael Quintero, especialista de la música salsa

El libro de Fabio Martínez, de la Editorial Pigmalión, está disponible en la caseta 200 de la feria del libro de Madrid. No se lo pierda, algo diferente.

El escritor Fabio Martínez no ha dejado de ser músico, desde cuando tocaba el saxofón en una banda juvenil. No tomó el camino de ser un artista activo del arte musical y prefirió aceptar la seducción de la literatura como compromiso de la vida, pero la música ha sido su gran compañera de viaje y siempre ha tenido un lugar en su imaginación de novelista. Ciertamente es un caleño atento de los sucesos musicales de las ciudades por donde ha transitado, y muchos de ellos están integrados a sus naturales vivencias, labores y placeres. Son varias sus novelas donde la música suena en cada página, como en un Habitante del Séptimo Cielo, Club Social Monterrey, El Tumbao de Beethoven, y su ensayo Los viajes de la música: música y poesía afroamericana.

La música afro caribeña y el entorno que ella comprende han sido musas preferidas de buena parte de su obra literaria. En ella no han faltado los bares, los cabarets, la noche, los personajes habitantes de esos lugares, retratados a través de las historias de vida que por allí cruzan. En sus novelas existe el drama envuelto entre canciones, el amor como el infaltable soporte de personajes que viven sus vidas optimistas, en aventuras de amor, de supervivencia y de goce hasta el final.

En su literatura la gente existe desde la sencillez de sus hechos y de sus historias, sin detenerse en reflexiones y pensamientos que solo pueden ser miradas posteriormente por el lector. Por eso mismo es fácil su lectura, en especial para los jóvenes de estos tiempos vertiginosos, donde un nuevo acontecimiento desplaza como una aplanadora del tiempo lo que es ya un pasado. En su literatura existe Cali, ciudad a la que pertenece, la gente negra como parte de su pueblo y eslabón de un continente musical y cultural.

La historia de Cali ha sido en sus libros una fiesta, porque desde allí parecen haber transcurrido sus vivencias. Por eso mismo al abordar sus realidades desde la literatura, aún desde la más pura ficción, no se puede escapar a este cuadro realista. El escritor se ha ocupado de Cali, desde su vida alegre, sin que la tragedia esté ausente, sin que la frustración se cruce de por medio. Desde allí se ha amado, se ha bailado sin descanso, se han escuchado canciones y transcurrido el tiempo.

En su nueva novela La gente pide para bailar tumba y bongó (Pigmalión, España) un título musical tomado de una composición de Arsenio Rodríguez, el personaje literario Cheché es un heredero de la cultura musical caleña, donde se crió y se levantó en sus sueños, desde los cuatro años, cuando llegó procedente de su natal Caloto, en el norte del Cauca, al barrio Obrero, un barrio fundacional de la cultura salsera que hoy arropa la ciudad. Cheché, que nació cantante, al punto que se ganaba todos los concursos en los que decidió probar el alcance de su talento. Descendiente de un esclavo liberado, su bisabuelo, que se encargó de contarle a su descendencia sus historias rebeldes y el haber sido comprado en Cartagena por cinco morrocotas de oro y trasladado al Cauca. .

En la novela de Martínez, Cheché, que es una invención literaria, representa una síntesis del caleño de barrio, del portador de una identidad de ciudad sobre la cual se han construido bienes culturales: su musicalidad desde el canto, la salsa y los ritmos caribeños y un estilo de baile único que identifica el bailar caleño. En él se anuda un legado que hoy figura como tradición de una ciudad.

Según la novela, Cheché fue el primer cantante colombiano de los tiempos de la salsa de los años 70, al lado de Fruko y sus Tesos. Fue un showman que creó su espectáculo a partir de un entramado de pasos rápidos en diálogo con el ritmo de su música, cual auténtico hijo de su tierra. Su historia fue un ascenso al cielo en lo efímero de su vida golpeada por la tragedia y el final prematuro de su muerte con tres balazos en su noble corazón. De esa historia se ocupa la novela del escritor Fabio Martínez.

La gente pide para bailar tumba y bongó es la historia de Cheché, que va del paraíso al infierno. Narrada desde la ficción y lo testimonial, de aquellos que iban con él al lado del camino, de su familia, de sus amigos del ambiente musical. Como protagonista, él va por la ciudad en distintas épocas de su desarrollo, entre nuevos acontecimientos, que intervienen el curso de un habitante de ciudad en la que ocurren hechos que marcan la huella de su vida. La ciudad de Cali como protagonista.  La novela no es tan sólo la historia de Cheché, es la consignación de una infinitud de hechos relevantes de la Cali de los años 70 y 80, hasta el día de su muerte.

Cheché está muerto, así empieza la novela. Pero está vivo también, porque se encuentra en la eternidad de un cielo inmortal, que no es otro que el panteón de las deidades Orichas. El panteón donde reinan y habitan dioses negros, tan negros como Cheché, bajo los principios y mandatos filosóficos del Ifa, de la religión Yoruba. Un cielo bajo el amparo de Olodumare, dios omnipotente, padre del conocimiento y creador de todo lo que encierra la vida.

En la novela del escritor caleño, Cheché pertenece a ese paraíso de la eternidad en medio de Changó, de Ochún, de los babalaos dueños de la adivinación. Y es a ese reino yoruba a dónde van los músicos afro caribeños, no al cielo o paraíso de la religión judeo – cristiana. Allí Cheché se encuentra con Héctor Lavoe, Celia Cruz, Benny More, la Lupe, Tito Cortés, Joe Arroyo, Jairo Varela e Ismael Rivera.

La novela se apropia en su estructura narrativa del mito popular en el que los grandes músicos van al cielo a engrosar la orquesta celestial.  Hasta ese cielo llega el cantante Cheché queriendo ingresar a lo que el escritor bautiza como La Celestial All Stars.

La gente pide para bailar tumba y bongó es una ficción literaria, que partiendo de la realidad, inventa un ícono de la cultura musical caleña, en medio de sucesos e historias de ciudad.