NICOLÁS GUILLÉN: EN DEFENSA DEL COLOR

                                                              Tony Peña*

 Poeta y  profesor de la Universidad de El Salvador.

La literatura latinoamericana, en principio, tuvo influencias europeas muy marcadas, hasta  hubo algunos escritores que estuvieron en Francia en el siglo pasado y otros soñaban en París; no obstante, con el devenir histórico se ha conformado y formado por la varia y compleja realidad de muestra América, una literatura latinoamericana. En este orden de cosas, surgen representantes que han sabido aprovechar y utilizar los gajes del oficio para demostrar en variados modos de expresión que la  literatura  no es exclusividad de pocos o de algunos.

Desde Darío, Asturias, Rulfo; pasando por Márquez, Cortázar, Onetti, Benedetti y las féminas: Ibarbourou y Mistral; llegando hasta un Octavio Paz, un Eduardo Galeano, un Nicolás Guillén, se intuye una opción de lucha por una manera de presentar y representar la historia de América latina.

Las ideas subsiguientes están orientadas a mostrar a Nicolás Guillén, un mulato sencillo, de origen cubano que sí supo deslindar entre lo folclorista y lo humano, entre lo tradicional y lo novedoso; entre lo nacional y lo extranjero; supo de sentir y pensar del negro afrocubano demostrando así, al mundo, que la necesidad de liberarse  conlleva a formas creativas de expresión y lucha.

Hablar de poesía negra es partir insoslayablemente, del poeta nacional cubano: Nicolás Cristóbal Guillén Batista. Nacido en Camagüey en 1912 y fallecido en 1989, en la Habana.

La vasta producción literaria de Nicolás está estrechamente ligada a una vida totalmente dedicada a luchar por el bienestar de aquellos pobres de la de tierra; a un compromiso con la revolución; a la capacidad de llevar a su máxima expresión las vicisitudes de la raza afrocubana, signada de discriminación racial, relegada a la miseria, la incultura,…

“¡A y!, Cuba, si te dijera,

 yo que te conozco tanto…

El hombre de tierra adentro

está en un hoyo metido,

muerto sin haber nacido

el hombre de tierra adentro.”

 

“Lo cierto es que en Cuba el negro era una parcela importante de la tragedia económica y social, con sus rasgos muy peculiares impresos en la composición de la nacionalidad y de su cultura, y que si afloró a la literatura de aquellos tiempos fue porque ya estaba insertado en un vasto movimiento de inconformidad y protesta que estremecía a todo el complejo de la sociedad cubana. Un movimiento popular de muchas ramificaciones, pero que, con centro en la lucha de la dictadura machadista, ya enfilada contra la causa originaria de los males y limitaciones de la nación cubana: el domino imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica”.

“¿Quién los llamó?

Cuando regresen a Nueva York,

 mándenme pobres

como soy yo,

como soy yo,

como soy yo.”

 

Nicolás Guillén ha sostenido la presencia del negro dentro de la poesía contemporánea, como un modo de profunda expresión americana, en aquellas latitudes donde el negro participó en la integración del perfil criollo.

Poesía negra o Afrocubana equivale a lo que en Brasil se inicia como negrismo”” y que posteriormente aparece su contra parte: Negritud. En esta corriente aparecen, aparte de Guillén, Ramón Guirao, José Z.Tallet y Alejo Carpentier.

La sátira, humor, ironía, burla son recursos que utiliza el poeta para presentar esa sombría realidad; además del uso de la técnica conocida como JITANJÁFORA.

“Arará cuévano

Arará sabalú” *JITANJÁFORA

 

“Todos estos yanquis rojos

son hijos de un camarón,

y los parió una botella,

una botella de ron.”

 

GUITARRA

Tendida en la madrugada

la firme guitarra espera:

voz de profunda madera

 desesperada.

 

Su clamorosa cintura,

en la que el pueblo suspira,

preñada de son, estira

la carne dura.

Arde la guitarra sola,

mientras la luna se acaba;

 arde libre de su esclava

bata de cola.

 

Dejó al borracho en su coche,

dejó al cabaret sombrío,

 donde se muere de frío,

noche tras noche,

 

y alzó la cabeza fina,

universal y cubana

sin opios, ni mariguana,

ní cocaína.

 

¡Venga la guitarra vieja,

 nueva otra vez al castigo

con que la espera el amigo,

 que no la deja!

 

 

Alta siempre no caída,

traiga su risa y su llanto,

clave las uñas de amianto

 sobre la vida

 

Cógela tú, guitarrero,

limpiale de alcohol la boca,

y en esa guitarra, toca

tú son entero.

 

El son de querer maduro,

tu son entero;

el del abierto futuro,

tu son entero;

el del pie por sobre el muro,

 tu son entero…

 

Cógela tú, guitarrero,

limpiale de alcohol la boca,

 y en esa guitarra, toca

tu son entero.

 

 

Poema con ritmo, de la cadencia melódica del verso, de la fuerza espiritual que trasciende del dolor del color de una raza a la que pide fervorosa y consecuentemente que toque en la guitarra su son entero.

“Guitarra” está compuesto por ocho cuartetos de tres octosílabos y un pentasílabo, seguido del bloque estribillesco formado por combinación rítmica de ocho y cinco.

Notas:

  • Tipo de poesía en la cual el personaje principal es el negro.
  • Léase revista Raza de las América. Cuba 1982, Marzo-Abril.
  • utilización de elementos rítmicos de onomatopeyas, de factores sensoriales de las literaturas orales de los negros. Cesar Fernández Moreno. “América latina en su literatura”.
  • Raíz más profunda del choque cultural y problemas sociales. Refuta al anterior negrismo por haber planteado el aspecto superficial y folclórico de la condición de los negros en América.
  • Composición, nominada por’ Alfonso Reyes, estructurada con palabras inventadas desprovista de significado. Se aplica a vocablos sueltos y combinados sin contenido y usados fortuitamente y como apoyo rítmico.
  • Guillén, Nicolás. “El son entero” cantos para soldados y sones para turistas. Edith Losada S.A. Buenos Aires, 1982.