OMAR ORTIZ FORERO, EL TULUEÑO HUÉSPED ILUSTRE DE SALAMANCA

Esa llovizna azul que cae sobre Salamanca el martes 15 de octubre no es la misma que llueve en el poema “Vieja Providencia”, de Omar Ortiz Forero. Esta, la del poema, viene desde el pelo mojado de una mujer y baja y sube hasta los muslos que reconocen la creciente que avanza por las calles de la ternura. La lluvia Salmantina viene de un cielo encapotado, mañanero, frío, traicionero. Omar sale del hotel junto a un enjambre de poetas bajo el agua, como el pescador que saluda el amanecer abrazado de la esperanza. En ese momento, 9 de la mañana, no hay un hombro donde arrimarse ni bastón para apuntalarse y cae sobre el asfalto, que no es una tela donde cae una lluvia de poemas, sino la pura y dura calle de Salamanca. Inmediatamente, sus compañeros y compañeras se hacen cargo de él y lo llevan a los servicios de urgencia de un hospital. Tiene ruptura de peroné. Lo escayolan y de paso le cierran el paso a otros recitales, un viaje a París, visitas a amigos y tantas puertas por abrir y cerrar.

Se trata del huésped Ilustre de Salamanca, Omar Ortiz Forero, que ha venido desde Tuluá, Valle del Cauca colombiano, a leer poemas y a recibir tan entrañable distinción de huésped ilustre como un reconocimiento a la poetización constante de la vida y sus entrecejos; por esa locura de construir caminos, incluso para quienes no los quieren andar: Por esa forma de modelar antes que recopilar esas “Pequeñas historias de mi país”; Por descubrir a tiempo, antes de que el cambio climático nos devore,  que “Un árbol es un pueblo con alas”; por hacer del desierto de su casa un jardín para que los transeúntes inquietos puedan llevarse un poema sin arrancarlo de su mata.

La distinción la ha recibido la noche anterior de manos del alcalde y demás autoridades y organizadores de XXVII Encuentro Internacional de Poetas de Salamanca. Con la noticia del accidente, y sin noticias frescas, me sentí en tierra de nadie y subí hasta el santuario mayor donde, por un minuto, no me cayó encima un suicida que se lanzó desde la torre más alta. Omar me contó después que una poeta polaca, sí que estuvo a segundos de encontrarse cara a cara con aquel viajero hacia la muerte.  ¿La lluvia? Nadie lo sabe. Esa llovizna gris viene desde Macondo, y en Macondo llueve de la misma manera desde hace dos siglos.  Si no, que lo diga doña Josefa Ortiz,  abuela del poeta, “famosa por levantar los ánimos de sus comensales con tal sapiencia y arrebato, que pudo coronar cinco maridos”. Pero en Salamanca la abuela era un recuerdo y los ánimos se los tuvo que dar él mismo porque, a pesar de que allí estaban, solidarias, otras Josefas, y Josefos, su consuelo no alcanzaba para tamaña frustración de nuestro ciudadano ilustre, colombiano de pura cepa, abogado, catedrático, director del Centro Cultural Gustavo Álvarez Gardeazábal y de la revista literaria LUNA NUEVA,  por más señas.

Quería hacerle una entrevista, pero sobre todo asistir a la ceremonia de la entrega del distintivo de ciudadano ilustre. Muy pocas veces a un poeta colombiano se le entrega tal distinción. Pero allí fue a mí a quien le falló la memoria, o el oído. Creí que el acto era a las 7 de la noche. Yo llegué a Salamanca a las 6 de la tarde. Pero la ceremonia se había realizado a las 11 de la mañana. En fin.

Creo que no me equivoco si digo que Omar Ortiz Forero es uno de nuestros mejores poetas, humanista ejemplar y un irreductible aventurero de la palabra, la vida y la sociedad que tiene por delante. Con una obra grandiosa y una revista de poesía a su cargo, Omar es un provocador de la sociedad que a veces se duerme en sus propias melancolías. Ya en la tarde, regresé a Madrid, y lo esperé hasta ayer. Nos reunimos en la casa del actor y dramaturgo colombiano Carlos Bernal y su esposa Rita, y entre risas, café, silla de ruedas y bastones, por fin pudimos hacer la entrevista.

Mi abrazo y mis felicitaciones, poeta. Y ahora escuchemos a Omar: su vida, su obra, la distinción de Salamanca.

Arturo Prado Lima

 

Escuchar la poesía de Omar Ortiz Forero es entrar en un trance poético que nos suspende en los distintos puntos cardinales de la vida. Este es un recital para usted:

 

Imagenes: APL – Carlos Bernal

 Omar Ortiz Forero

Omar Ortiz Forero y Arturo Prado Lima