En Nantes desmontaron las estatuas clásicas para reemplazarlas por cuerpos de mujeres y hombres de nuestro tiempo.

Recorrimos con Gabriela el mes pasado la región de la Bretaña Francesa, con una costa litoral muy larga, entre el Canal de la Mancha y el océano Atlántico, que comprende algunas localidades como Nantes ( la de Julio Verne, su ciudadano más conocido), Dinan, Rennes, Brest, Quimper, Vannes, Saint-Malo, Pont-Aven ( donde Gauguin fundó su escuela impresionista ), La  Gacilly (  Yves Rocher fue su alcalde durante cuarenta años y fundó ahí su marca cosmética ).

Los viajes son siempre una revelación, un punto de encuentro entre lo conocido y por conocer y, por lo general, el contenido de las palabras cambia de color y fondo, de largo y de ancho, de centro y periferia al hacer contacto con lo desconocido. En este contexto, la fascinación, unida al arte de la fotografía, siempre alimenta esa tensión creativa y esa interpretación de la realidad representada en cada tiempo y lugar. En cada uno de los sitios hay una forma de respirar y representar la realidad, y estos pueblos de la costa atlántica francesa, tienen un especial resumen de esa perplejidad y fascinación.

Este 2025, en Nantes, la ciudad de los duques de Bretaña, por ejemplo, el festival de verano Le Voyage à Nantes ha girado alrededor del tema “La Extrañeza”.

«La ciudad  preparó una cacofonía de elementos que conduce al visitante atento por caminos inesperados. El carnaval, ese momento en que todas las diferencias pueden invertirse bajo el disfraz, se convierte en la idea central. Por ello, las obras de arte, expuestas en lugares públicos o discretamente colocadas en sitios recoletos, ya se han puesto de acuerdo para conducirnos a encuentros improbables que despertarán en nosotros extrañeza, unas veces inquietante y otras no, nos conducirán a esos momentos en los que dejamos de estar seguros de lo que vemos y percibimos. ¿Es un periquito? ¿Es un hombre, una mujer, un barco? ¿Un ejército? ¿Una banda de música? ¿Un monumento? ¿Un cuadro vivo?
Los artistas han recurrido a mecanismos como la hibridación, la sustitución o el cuento para hacernos captar el auténtico misterio de Nantes». (Sophie Lévy, directora general del Voyage à Nantes)

Los artistas tomaron nota de este propósito y se apropiaron de las paredes, los parques, los ríos, los árboles, los campanarios y hasta de los mismos monumentos históricos para anunciar sus nuevas concepciones sobre el arte de vivir, de soñar, de perder y ganar.

En el centro de la Plaza Royale, desmontaron las estatuas convencionales de bronce y mármol que representan sus cuatro ríos, a la misma ciudad, los ocho genios de la industria y el comercio y las reemplazaron por estatuas con obreros de la construcción, amas de casa, aseadores y escribanos de tiempo completo, agricultores, vendedores, empresarios, altruistas, soñadores y realistas. En un empinado paisaje de gradas, simularon los pasos de la humanidad, con botas y señales de caminos imaginarios. Un hombre suspendido en el tiempo nos confunde si sube o baja, si va de sur a norte o de norte a sur, hacia el pasado o al presente, hacia el vacío o la materia. Barcos que se hunden en la memoria y mujeres que salen del fondo de un sueño para reclamar su realidad ante un hombre cotidiano.

Los árboles de los parques se dejan acariciar por dibujos animados y un metro gigante nos muestra lo infinito de la vida y el fondo que desconcierta a caminantes de todas las edades y todos los mundos. La estación de tren está sostenida por árboles de cemento y Julio Verne continúa su viaje alrededor del mundo. Cristos, vírgenes y sirenas de todos los colores y todas las utopías, estatuas que hasta ahora solo existían en el subconsciente, nos enseñan cómo se ríe una piedra, cómo llora una pared, cómo calla una puerta, cómo vuela una ventana, cómo baila el aire seco y caluroso de agosto alrededor de una galería de arte, de un aljibe que calla y de una mujer que ensaya su libertad ante los ojos del mundo.

Esta muestra mínima de fotografía no está clasificada por regiones. Hace referencia a un lugar ancho y lúdico de la bretaña francesa cuyas calles, tejados, paredes, parques y todo lo que pueda ser tocado por el arte nos da una señal de identidad regional.

En próximas entregas: las casas de maderos cruzados, las galerías de arte, las calles, los puertos, la arquitectura y demás formas en que se presenta esta tierra celta-bretona que la hacen fascinante y auténtica.

 ELENA FM