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Traducir un texto a otro idioma es involucrar sentimientos, ilusiones, pesadillas, pasado y futuro de un instante que un determinado autor logra congelar en su viaje literario como parte de su visión del universo y el significado de su lengua, su modo de nombrar las cosas y sus repercusiones en su intimidad. La tarea de un traductor, entonces, es descongelar ese instante, y volverlo a activar de acuerdo a las pulsaciones que el escrito le transmite para plasmarlo en otras palabras, otras musicalidades, otros colores y otros ritmos, sin que pierda la esencia de la lengua madre.

Es una tarea titánica, sobre todo si se trata de poemas, y más aún si los autores de esos poemas son gente reconocida por su originalidad, su profundidad y su universalidad poética, como lo son Luis García Montero, Abdul Hadi Sadoun, Andrés Morales y María José García Mesa, dos españoles, un iraquí y un chileno, voces de alto valor poético dentro de las artes poéticas hispánicas. Pues bien, Stefania Di Leo, la excelente poeta italiana, es la artífice de esta traducción del español al italiano, cuya antología bilingüe fue presentada en el Ateneo de Madrid, España. conexionnortesur.com se complace en brindar a sus lectores de habla hispana este gran acontecimiento de las letras. Es tiempo de declarar a la poesía como territorio libre de la humanidad, en todos los idiomas, en todos los aspectos de la cotidianidad, para que la palabra prevalezca sobre las bombas.

Arturo Prado Lima

  La poesía como puente:

Cuatro autores, cuatro geografías, cuatro modos de entender el lenguaje como un territorio común.

Escribe: Stefanía Di Leo

Es un honor reunirnos hoy en el Ateneo de Madrid, casa de la palabra libre y del pensamiento crítico, para celebrar un encuentro singular: la presentación de las traducciones al italiano de las obras de Luis García Montero, Abdul Hadi Sadoun, Andrés Morales y María José García Mesa, cuatro voces poéticas que, desde sus distintas procedencias, dialogan con un mismo horizonte: la poesía como puente.

No un puente de tránsito fugaz, sino de permanencia y sentido. Un puente tejido con memoria, afecto y lenguaje. Un lugar donde la palabra, al pasar de una lengua a otra, no pierde su alma, sino que la amplía. La traducción poética —ese arte de la escucha y de la hospitalidad— nos recuerda que cada idioma guarda en su interior un mundo, y que traducir es tender la mano para habitar también el mundo del otro.

El Ateneo, testigo de siglos de pensamiento y libertad, acoge hoy este gesto de comunión. Aquí donde resonaron voces de poetas, filósofos, exiliados y soñadores, celebramos la travesía de la palabra entre el español y el italiano, entre la historia y la emoción, entre la herida y la esperanza.

Luis García Montero, poeta de la intimidad pública, nos enseña que la poesía puede ser al mismo tiempo refugio y conciencia cívica. En su obra, la emoción cotidiana se eleva a categoría ética, y el amor se convierte en una forma de resistencia ante la fugacidad del tiempo y la indiferencia del mundo. Su lenguaje, cercano y profundo, nos invita a vivir con los ojos abiertos y el corazón en guardia.

Abdul Hadi Sadoun, escritor iraquí afincado en España, encarna de manera luminosa la idea del puente. Escribe entre dos lenguas, entre dos orillas, entre la pérdida y el renacimiento. Su poesía, atravesada por el exilio y la nostalgia, no busca la lamentación, sino la reconciliación. En su voz, el árabe y el español se dan la mano para decir que la poesía no conoce fronteras: solo caminos que conducen al otro.

Andrés Morales, desde Chile, cultiva una palabra de raíz clásica y de aliento contemporáneo. Su obra combina la precisión formal con una profunda meditación sobre la condición humana. En él, la poesía es conciencia crítica, pero también redención; una llama que ilumina las ruinas, una forma de volver a pronunciar el mundo con fe en la belleza y en la justicia.

María José García Mesa, poeta española de mirada simbólica y espiritual, nos ofrece una voz de claridad y temblor. En su escritura, la palabra se abre como un espacio de revelación: una música interior donde lo cotidiano se transforma en misterio, donde el silencio y la luz dialogan en equilibrio.

Cuatro autores, cuatro geografías, cuatro modos de entender el lenguaje como un territorio común.
Sus obras, ahora traducidas al italiano, amplían los puentes entre nuestras culturas, y lo hacen desde el respeto y la pasión por la palabra. Porque traducir poesía no es repetir, sino recrear: es escuchar el latido secreto del poema en otra respiración.

Esta presentación es también una afirmación ética: que en tiempos de muros y distancias, la poesía puede seguir siendo el lugar del encuentro, el espacio donde el yo y el otro se reconocen en su vulnerabilidad compartida.

El Ateneo de Madrid, con su historia de apertura, libertad y pensamiento, se convierte hoy en ese puente. Entre el español y el italiano, entre Europa y el Mediterráneo, entre la memoria y el porvenir.

Stefania Di Leo

Celebremos, entonces, esta travesía de palabras.
Celebremos la persistencia de la poesía como casa del alma humana.
Y celebremos, sobre todo, que en este diálogo de lenguas y corazones, seguimos creyendo —como decía María Zambrano— que “la palabra es el modo más humano de existir”.

Muchas gracias.

 

 LOS POETAS Y LOS POEMAS

 

Luis García Montero

AUNQUE TU NO LO SEPAS

Como la luz de un sueño,

que no raya en el mundo pero existe,

así he vivido yo

iluminando

esa parte de ti que no conoces,

la vida que has llevado junto a mis pensamientos…

Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto

cruzar la puerta sin decir que no,

pedirme un cenicero, curiosear los libros,

responder al deseo de mis labios

con tus labios de whisky,

seguir mis pasos hasta el dormitorio.

También hemos hablado

en la cama, sin prisa, muchas tardes

esta cama de amor que no conoces,

la misma que se queda

fría cuanto te marchas.

Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,

hicimos mil proyectos, paseamos

por todas las ciudades que te gustan,

recordamos canciones, elegimos renuncias,

aprendiendo los dos a convivir

entre la realidad y el pensamiento.

 

Abdul Hadi Sadoun

Por todo el ayer

No cambiaría

la salvación del ahora

por todo el ayer.

Todo el fuego dejé allí,

llegué solamente

con las cenizas.

Y empezó a cavar

y a susurrarme

por lo que no defiende.

Tratar de sobrevivir al tiempo

irse lejos

de las estridentes señas.

La cosecha

mudar de vanidades

gente que se pudre en el tanteo.

Corazón huérfano tiembla solo

de maduras derrotas.

Como un destello

atrapado en la memoria,

Dios.

 

Andrés Morales

A Antoni Clapés y Dolors Udina

Jeroglífico imposible

Hay tanto que decir y poco tiempo.

(El escriba derramando en su tablilla

una sola lágrima de sangre).

Hay tantas horas luego y tal silencio

que los frutos ya maduran en el huerto.

(El tiempo atrapa el ritmo de las olas

que son esas palabras nunca escritas).

María José García Mesa

Siempre deberia ser de la oscuridad a la luz,

del manso letargo a la vigilia rebelde.

El asombro eterno de la zarza ardiendo en el desierto.