
Escribe: Araceli Otamendi
Como una araña laboriosa, el escritor había tejido una red de mentiras, día a día la construía.
Había empezado de a poco, regodeándose con el éxito obtenido en las redes sociales, contando los «me gusta», el símbolo insoportable y mentiroso, fariseo de «me interesa» – porque si me interesara realmente pondría «me gusta»-, o «me encanta».
Tanto es el regodeo que se envalentonó, nadie lo detenía, lo dejaban mentir, engañar a otros y engañarse a sí mismo.
Hasta que un día la verdad llegó:
la Vida estaba llena de contratiempos, fragilidad, desgracias. A veces la Vida podía presentarse con una cara amable, pero eran pocas esas veces.
Y así, entre varias patadas, golpes y sufrimientos, el escritor aceptó que hubiera sido mejor no mentir.
Era tarde, la cara mala y más terrible de la vida terminó de golpearlo y lo derribó.
Pasado un tiempo después de la muerte del escritor, apareció un mensaje en el cielo: ESTOY EN EL PARAÍSO, YA PASÉ POR EL PURGATORIO, SIGAN MASTICANDO CICUTA, COMPORTÁNDOSE MAL, SIGAN, LOS AMO, SOY YO, EL DE SIEMPRE.
FIRMADO: EL ESCRITOR CONTEMPORÁNEO.

© Araceli Otamendi. Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Araceli Otamendi (Quilmes, Provincia de Buenos Aires) vive en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desde los 9 años. Graduada en la carrera de Análisis de Sistemas (Universidad Tecnológica Nacional – Fac. Regional Buenos Aires). Cursó estudios de literatura principalmente en el taller de Mirta Arlt. Es escritora y periodista, dirige desde hace veintidós años las revistas digitales de cultura Archivos del Sur y Barco de papel.
Publicó las novelas policiales Pájaros debajo de la piel y cerveza – Premio Fundación El Libro a escritores noveles 1994 y Extraños en la noche de Iemanjá. En 2000 su antología de escritores hispanoamericanos Imágenes de New York fue presentada en el Centro Rey Juan Carlos I de NYU, New York.
Es traductora, tradujo a varias escritoras y escritores brasileños. Publica habitualmente en revistas y suplementos literarios de Argentina y de otros países.
Es miembro correspondiente de la Academia Gloriense de Letras (Brasil), silla Silvina Ocampo.




