EL SILENCIO REVOLCANDO EL ASFALTO

(Foto El País de España)
Daniel Olarte Mutiz.
Poemas de Cuarentena.2020.
I
En el silencio revolcado en asfalto solo oigo las sirenas de ambulancias llevando sus paquetes secretos.
La noche es así.
Tú tocas el que se queda.
Ellos tocan y el toque se queda.
La piel es un instante del asfalto que otra vez recorrimos.
Los andenes abandonados son nuestros parientes…
Quizás los visitemos si algo nos va a dejar de herencia.
II
Cada beso es una gota de agua para el alucinado que no cree en oasis.
III
La Historia…una alucinación que se cree pandemia
IV
Toda máscara es vana sino es carnaval
toda desnudez es falsa sino es para amar
todo concepto de infinito sino aparece limpio y
perderá la pureza del tiempo perdido
quedará oculto entre un corazón trasplantado.
V
Besé al Dios de Espinosa
al mismo de Einstein o el viejo Whitman.
Sus labios de caramelo conceptual
un sabor de universo, nada, vacío.
Sé que estabas celosa, me ignorabas
estabas al tanto de mi placer baldío,
yo reía, no me quedaba otro ritual,
en la mañana siguiente el reloj sonreiría.
VI
Así, como espejismos de historia patria
descalzos, desnudos, mirando al verdugo.
VII
¿Estás ahí o te fugaste de nuevo?
¿Olvidaste ese cabello?…(siempre es evidencia)
Nadie sospecha de mis alucinaciones,
no te preocupes, escupo los ansiolíticos.
VIII
La muerte los recoge y revende rápido. Quien los compra es un mercader que me conoce,
piensa enriquecerse con las bobadas que escribo.
IX
No sabe nada de la esquiva pasión del silencio
ni de las claves secretas de Huxley o Cocteau
la llave es tan sencilla como mirada inocente
se lava con jabón y huele a un limpio celestial
se parece a un virus de gallinas necias.
X
El estornudo de Poseidón enojado es
tantas cosas que se habrán dicho (no sé qué pensar)
XI
¿Estás ahí o te fugaste de nuevo?
No te olvides, tengo una linterna con baterías nuevas.
El túnel de luz podemos imaginarlo, si quieres.
XII
Esa era piel de manzana prohibida
descansa y piensa lo que has hecho
el universo no es tan estético como piensas
somos escombros de muchos acertijos
Él tiene aún las manos de barro
conociéndolo, es probable que se las lave
después vuelva al barro y nos bendiga
mientras serpientes diseñan nuevos venenos.
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