ANDRÉS KAICEDO: EL LIBRO DE LOS INSTANTES FALLIDOS

Andrés se ha ido detrás de las huellas. Como anarquista del mutismo, hace retoñar la risa lanzando bombas de silencio, pero sin esconder la mano, sin ruborizar los cielos, los mares, las montañas. Simplemente. Y una risa en explosión es la cuartada perfecta para recuperar pedazos de vida de la dinamitada patria.

Es una forma de recoger instantes vivos para animar palabras muertas, para infundir alma a las rocas, para penetrar la partícula de Dios en que vive y vivirá su poema, del que no querrá escapar jamás aunque allí no haya nada suyo. Nuestro poeta logra de esta manera descomponer en sus miles de elementos el silencio y recoger partes activas de aquel momento fallido, de esos instantes fallidos que hoy hacen parte de libro.  

Arturo Prado Lima

 

PARA SER UNIVERSO

Habíamos nacido para acariciar la luna

y jugar a las tardes con el mar,

direccionar los vientos

Y ponerle nombre a las flores,

tocar con los labios la noche

Y domar con la risa el silencio.

Habíamos nacido desnudos,

diáfanos y pequeños,

locos y serenos.

Habíamos nacido para querernos, abrazarnos

Y dejar una buena huella en el universo,

no para que el llanto cuarteara el desierto,

no para la náusea,

no para la guerra.

MUJERES

Mujeres enamoradas

Dedican canciones

A desconocidos que aún no han amado

Con el amor en la puerta

Han dejado el candado puesto

Mujeres que sin fantasías

han conservado recuerdos

poco gratos

que consideran el paraíso

Mujeres que amadas

extravían el amor de su hombre

mujeres sin ser amadas

reciben réditos de mujeres recónditas

intereses ilusorios

de cuentas ajenas

en su libre soledad.

COMBATE

De este combate

sálvate por el lado del fuego

más cadente

No mueras dentro de este poema

No en este artefacto ilusorio

Que no contiene los detalles de la noche

Ni la fuerza brutal con que me miras

De este combate

aprende a aferrarte al borde del abismo

A cruzar líneas de dardos interminables

Aprende a temblar de miedo ante la inocencia

Llévate alguna herida de este accidente

Y no olvides

guardar entre tus recuerdos

este abrazo

robado al fuego

al fuego más candente

de un crepúsculo.