VALENTIN KOVATCHEV Y LAS MUJERES QUE ANUNCIAN LA VERDAD

 

Las Sibilas te invitan a su contemplación en profundidad, a que te desconectes de la matrix para conectarte con tu Divinidad, con tu esencia, con tu propia belleza espiritual, en la calma, en la concordia, en la armonía, en la fraternidad, en la esperanza, en todo lo bello que uno pueda imaginar y que es inherente a uno mismo.

La palabra sibila es la contracción y composición de dos palabras griegas, una es sios, que significa dios, y la otra es belle que significa mente, al traducirlo se entiende como mente divina y se interpreta como “iluminado por Dios”. Se consideraba que las sibilas eran mujeres que anunciaban “verdades” sobre los misterios e historias del salvador, la venida del supremo juez y los últimos sucesos de los tiempos como el apocalipsis, por lo que se les llegó a considerar como las mujeres que conocían la ciencia de Dios.

El mito nació en Asia Menor donde los habitantes recitaban versos considerados como declaraciones oraculares de profetisas llamadas sibyllai y de allí pasó a Grecia y después a Roma. Eran mujeres dotadas del don de la profecía y tenían gran reputación como adivinas. Desde entonces vienen llamándose así a todas las mujeres que ejercieron esa capacidad de profetizar.

Las sibilas habitaban en grutas o cerca de corrientes de agua. Las profecías eran manifestadas siempre en estado de trance y expresadas en hexámetros griegos que se transmitían por escrito.

Algunas hablaron sobre la venida del Salvador, su nacimiento y su agonía. La iconografía cristiana a través del arte representó  a las  sibilas durante toda la Edad Media y durante los siglos siguientes, siendo el gran apogeo en el Renacimiento.

Estas profecías hicieron que Miguel Ángel, entre otros grandes artistas, las tomara en cuenta para plasmarlas en la bóveda de la Capilla Sixtina junto con las escenas bíblicas. Las cinco sibilas más representativas en su época, son:

Sibila eritrea. Sibila pérsica.  Sibila líbica. Sibila cumana. Sibila délfica.

Sin embargo, no se habla mucho de su presencia dentro de este lugar, dando más relevancia a las profecías hechas por varones.

LAS SIBILAS DEL SIGLO XXI

¿Valentín, cuándo comenzaste esta nueva serie y por qué?

A finales del año 2017 realicé un óleo sobre lienzo que representaba una bella mujer sin ojos, sorprendentemente para mí porque era la primera vez que no ponía ojos, en su lugar puse una tenue luz blanca que también se irradiaba en el contorno de su delicada cabeza. El personaje está acompañado por un caballo blanco. Todo ello en un escenario espacial donde están presentes otros símbolos que predominan en mi producción como son la luna, escalera, damero, pirámide, astros, estrellas y esferas de luz. El color del fondo de la obra va desde el azul cielo, en la parte superior, con una transición suave hasta el terracota, en la parte inferior. El cielo y la tierra, lo celestial y lo terrenal, sutilmente representados. Este óleo que se titularía “La Sibila I”, es tan especial que estaba destinado a marcar otra nueva etapa y fue la obra que elegimos Charo y yo para ser la imagen de la magna exposición “Mística” que recorrería distintas capitales europeas como Madrid, Málaga, Sevilla, Luxemburgo y Bruselas.

Los dos óleos siguientes, fechados a comienzos del 2018, inesperadamente también fueron dos personajes femeninos que casualmente guardaban mucha afinidad con la primera pieza, como así comprendimos a la vista de las obras.

Así que siguiendo la “metodología” que me caracteriza, es decir la “anti metodología” de mi proceso creativo en el que la lógica y métodos brillan por su ausencia; por eso nunca realizo ningún dibujo preparatorio porque me gusta trabajar libremente sin expectativas, me encanta que las obras me sorprendan. Me dejo llevar por la intuición, por los sueños, dejo que mi mano trabaje libre por si sola pero conectada con algo tan mágico que no puedo explicar. Solo al ver las obras cuando ya han cobrado vida propia en el lienzo, entonces es cuando me asombro del resultado y es cuando me vienen las preguntas, qué es lo que he creado, qué vienen a decirme y si habría alguna continuidad posible.

Con estas incógnitas y siguiendo la “tradición familiar” fue Charo, mi esposa y musa, la encargada de titular la nueva colección. Para ella el nombre de cada una de las obras es muy importante, es como poner nombre a los hijos, dice, y que las fechas y circunstancias también cuentan. Nada es casual. El título que le llegó, en un sueño como casi siempre, fue el de “Las Sibilas”.

Inmediatamente los dos nos documentamos ampliamente sobre este tema tan apasionante como fabuloso y ambos coincidimos en lo apropiado del título, pero serían Las Sibilas del siglo XXI. En las nuevas obras que iba creando también descubriríamos semejanzas y conexiones entre estas excepcionales y enigmáticas mujeres con las sibilas procedentes de las tradiciones mitológicas.

También esta inédita serie iba a añadir un nuevo valor a la figura de la mujer a la que vengo homenajeando a lo largo de mi dilatada trayectoria pero con una extraordinaria perspectiva espiritual.

Y así fue el nacimiento de esta maravillosa colección a la que sigo entregado y trabajando muy activamente, ya estoy con la decimoquinta sibila.

¿Me puedes contar algo sobre el proceso creativo?

Sí, hay varias etapas de creación y mezclo varias técnicas, dibujo con carboncillo, grafito, tinta china y pintura al óleo y en relieve. Por ejemplo en “La Sibila XIV” puedo mostrar algunas imágenes para que se vean claramente los diferentes estadios. Comienzo primero con la preparación del lienzo, dando color al fondo y a partir de ahí empiezo con los primeros apuntes a carboncillo y grafito; después vienen las primeras pinceladas al óleo en los ojos; a continuación la composición del complejo bordado del velo, en tinta china, óleo y óleo en relieve, que deja transparentar el bellísimo rostro de la sibila y que, a veces, me recuerda las incisiones de mis grabados en metal. Lo que quiero resaltar de la sibila, como veréis, son precisamente sus ojos, esa la mirada enigmática que te atrapa y que te desnuda el alma.

¿Y qué augurios nos traen estas sibilas del siglo XXI de Kovatchev?

Me lo pregunta todo el mundo y mi respuesta siempre es que todos los presagios son buenos. Las Sibilas te invitan a su contemplación en profundidad, a que te desconectes de la matrix para conectarte con tu Divinidad, con tu esencia, con tu propia belleza espiritual, en la calma, en la concordia, en la armonía, en la fraternidad, en la esperanza, en todo lo bello que uno pueda imaginar y que es inherente a uno mismo.

Y el cosmos y la energía que emanan de su interior, nos elevan a otro plano superior en el que todos nos podemos transformar en LUZ, porque TODOS SOMOS AMOR.

«El misterio es la cosa más bonita que podemos experimentar.
Es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos».
Albert Einstein
«El arte es el placer de un espíritu que penetra en la naturaleza y
descubre que también ésta tiene alma».
Auguste Rodin
«Creo sinceramente que alguna parte del yo o del alma humana
no está sujeta a las leyes del espacio y del tiempo».
Carl Gustav Jung
«Una vez hayas probado el vuelo siempre caminarás por la tierra con la vista
mirando al cielo, porque ya has estado allí y allí siempre desearás volver».
Leonardo da Vinci
«Soñamos viajes a través del cosmos, no está el cosmos en nosotros?
Desconocemos las profundidades de nuestro propio espíritu.
El camino misterioso va hacia el interior. Es en nosotros y no en otra
parte, donde se halla la eternidad de los mundos, el pasado y el futuro».
Friederich von Hardenberg