Caminar por el Paseo del Río de Madrid, empezando por el Puente de Toledo, hasta llegar a las puertas del Parque Casa de Campo, desde donde se puede ver el Palacio Real y la iglesia de la Almudena, pasando por sus jardines, sus veredas, sus juegos infantiles y sus orillas es una autentica terapia para quienes buscan serenar el espíritu y aplacar la mente de tanto ruido diario. Siempre hago este recorrido cada que puedo hacerlo, y cada vez es más fasciante, quizas porque  cada vez son más escasdos este tìpo de lugares donde descargar la mente y convertir los paisajes en poemas visuales y en memoria de nuestras vidas. De este último viaje por estas orillas urbanas he traído estas fofotgrafías para que nuestros visitantes a conexionnortesur.com tengan una referencia de lo que aún nos queda de bello en estas metrópolis desordenadas y desoladas.

Fotografia: ARTURO PRADO LIMA