Roland Higuita
¿Podríamos resumirnos en un verso? Tal vez sí. O expandirnos más allá de lo que tocamos, vemos, recordamos, oímos, sentimos y callamos. Roland Higuita es ese hombre que se sienta a recordar lo que no pudo gritar en su país. Lo que no pudo cantar. Y ya lejos de ese lugar donde la censura y la autocensura eran una forma de identificación, toma la forma de la palabra escrita para fundar, ahora sí, su patria, ese sentimiento que todos llevamos dentro como un dolor que no se sabe donde está, pero que está, que duele, que ilusiona, que gotea constantemente en la memoria de aquellos que se fueron.
La nostalgia al rito de la bandera, a la lanza y al machete, al campesino y al surco, al barrio y a la esperanza, al sueño de ser escudo de otras causas que no sean las propias y sumergirse en ellas para incitarlas a la insurgencia, es una de las razones por las que cualquier humano se sienta a versar sus derrotas secretas y sus victorias en ciernes. En estos poemas hay todo aquello, y mucho más.
Es otra forma de darse a los demás. Ronaldo es un creador y un gestor cultural que lo mueven causas humanamente poéticas y socialmente prácticas. Lo conocí hace muchos años como gestor del Festival Alternativo de Poesía de Medellín en Madrid: MASMED. Luego nos seguimos encontrando en la manifestación, en el teatro, en el recital, en el concierto, en el parque o en la cafetería. La última vez que me encontré con él hablamos mucho de la poesía, de música, de luchas y sueños, de nostalgias y olvidos. Hablamos de la ira que va hacia la montaña cuando ella no va a ella. En otras palabras, de cómo él fue a la poesía porque la poesía por sí sola no suele ir a ninguna parte. Estos poemas son su particular forma de ver a su país por el que vivirá por siempre. (APL)
Tres
Ayer fui caos emancipador
un ejército de alpargatas encumbrando el hambre
al suelo de los Andes hasta germinar en Pisba.
Fui una humillación deshojando la paciencia
Cartagena
Pantano de Vargas
Bárbula
Boyacá
un solo alarido en todos los rincones
y anhelo de batalla urdiéndose desde la herida
Fui chorro de pieles mezcladas
alegando contra el mandato insano
de personajes desprovistos de bondad
y el abuso de su ciencia la desgracia
Menjunje alzado quise ser útil
Y echar raíces para ser sombra
pero la tierra ya era feria de codicia
Vestí leyes escritas con tinta desbordada sobre pliegos
tanto así la sangre que puso la pluma firmante
entre mis manos
Me vino la toga la insignia
y el rito de lealtad a la bandera
Fui constitución prestada como prenda retocada a mi medida
Me hice país y miré al mundo sin saber que desde dentro otras ruinas de rapiña me engullían
Fui sudor de rabia carcomiendo los grilletes
y una creencia de patria que nacía
Fui una nación ingenua que envolvía en sí misma
el rostro frío de otras muertes
Dos
No bastaron la lanza y el machete
ni tampoco las ideas ilustradas que en hervor se discernían
mal nacida fue la civilidad soñada
No fue suficiente el llanto
ni la ira yendo de plaza a montaña
quedó siempre agazapada la artimaña del saqueo
Fui entonces madre joven por los hijos traicionada
un botín el aroma de mis aguas
un botín los setecientos verdes de mi selva
un botín el fruto de mi tierra
un botín la sopa de mis mares
un botín los metales temblorosos en mi roca
Fui convertida en moneda manoseada por antojos
una transacción grosera en salones del comercio
Pieza de caza para gula de glotones
Aquel trueno de armas que un día dijo mi nombre liberado
se volvió en mi contra escupiendo con soberbia mis defensas
Puño arreciando contra la sustancia propia
Los soldados jurados leales a la dignidad de mi existencia
erraron su mira lanzando su munición sobre mi pecho
Acorralado el sueño volvió a morderlo el oprobio
Fueron banderas extranjeras
las batidas por el viento doliente nacido de mis entrañas
Asaltada por la herencia de una ambición enferma
fui ultrajada por canijos negociantes de mi fe
siendo corta la distancia entre algún precio y mí ser
fui mis ojos arrancados a cambio de recompensas

Uno
Fui pueblo asediado por medidas pesadillas
mucha tierra para pocos
ningún suelo para muchos
Ciento diez horas de trabajo por semana
obsequia la United Fruit Company
y un insultante estrujón rompe todo lo que habita
entre el calor y la brisa
La empresa es el suelo
la empresa es el tren
la empresa es el puerto
y ningún obrero malcome fuera de su cruel despensa
Campesinos iletrados son alimento de reses
y la vanidad erguida domina las extensiones
no alcanza el ojo al lindero ni hay límite a la indecencia
Las hijas de apaleados siervos
se ofrecen cual postre fino
a la baba del terrateniente
Indiamenta y negritud
solo son duda jurídica
una perversión redimible con sumisión y rezo
Un jerarca alza los brazos
bendice a la casta infame
y la gloria de los cielos es premio para el progreso.
Fui entonces un ya basta
una contención al maltrato
y otra vez un alzamiento
El fuego de otros fusiles cobrándose la justicia
un reclamo rabioso y fiero
por tanta sed de reparto
Por respuesta la mordaza
la tortura y otras formas de desgarro
para ahogarme las ansias
Y así
armas contra armas
fui cayendo en los abismos de otras y peores muertes
Me vi a mí misma vejada
como rebelión maltrecha
y me escuché con el ruego
por la vida más urgido
¿quién escuchará mi llanto en las cunetas
y devolverá mi rostro al firmamento?
¿qué tendré que hacer para que vean
que soy más que una ficha en un fichero?
¡ay…! cómo es que hablan de mí sin anunciarme
sí entre más me nombran más me muero!
Cero
Y aquí estoy en un hoy que es un ayer sin marcharse
la misma muerte que reina
y el mismo cuello sujeto por los mismos guantes blancos
Soy una lista larga de gobiernos
mudando en horrorosas formas
sus sombras y alargamientos
Las armas más avanzadas otorgan pavor preciso
y los niños son la diana en rango colateral
Todo según den las cuentas suma bajas facturables
no se presume inocencia y la defensa es sospecha
Tema soy para escribientes rentistas de mil calañas
y los cronistas de guerra me eternizan en sus líneas
Soy la pulcritud del hurto
un tratado
una concesión
una gracia de inversión
una gerencia global
una fama irresoluble
¡qué más da!
No faltará quien me venda aunque equivalga en despojo
soy esa prenda que asoma para engordar más miseria
Luego de tantos años atenazada por bandos
me convertí en titulares
alguno en primera plana
dos vídeos con testimonios y un poema de denuncias
Me estudian con inquietud en escuelas de violencia
y mi desgracia es motor para muchos seminarios
Allí voy donde me invocan en aras de comprenderme
soy laberinto en hervor
hipótesis de qué soy
y no es esto suficiente
Mis lágrimas no humedecen la munición encendida
la pólvora es la que seca
la espesura de mi llanto
Mis ríos ya poco cantan
solo gimen la tristeza de ser la tumba forzada
de tantos cuerpos disueltos
Cerros y bosques y llanos
custodian raros reposos de una multitud de sueños
Susurra mi voz los nombres de los anhelos humanos
que caminaron un día sobre mi piel atribulada
Esta piel que fue su tierra

Este poema fue escrito en 2010, en Madrid, y es la primera vez que el autor colombiano lo publica.






