Un afiche publicitario, el fondo de una ventana de vidrio y la cámara de un teléfono móvil. Una mujer que explota en una copa de vino y al mismo tiempo en el corazón, y otra vez una cámara de fotografía, pero esta vez de esas antiguas, análoga, de esas que había que mandar a revelar. Luego más fotos: Caminos, bóvedas celestes, duendes, hermanos, semillas, tardes, noches, rastros de cometas cósmicos que a lo largo de los siglos han ido dejando sus huellas en los pétalos de una flor. Pájaros que vuelan dentro en sus instintos de eternidad, mariposas que tejen destinos que alguna vez serán nuestras propias circunstancias. Son fotos. A ellas las he pasado por el prisma de una aplicación de internet y me ha dado este resultado. Me ha enseñado una de las miles y millones de facetas que puede tener una fotografía, dependiendo de cómo, y desde qué lugar se las mire. La tecnología, desde luego, es una de ellas.

ARTURO PRADO LIMA