Escribe: Edgar Allan García

Una vez más la poesía de Patricia Merizalde nos sorprende gratamente con su nueva obra “VÉRTICES de la DESMEMORIA”. En ella Patricia nos demuestra su dominio de la palabra a la hora de crear imágenes poderosas, una verdadera joyería que se despliega ante los ojos de quien tiene el placer de sumergirse en ellas. Es una poesía que nos permite entrever tanto En el poema que le da nombre al poemario Patricia se pregunta, entre otras tantas profundas inquisiciones ante la muerte: ¿Quién tejerá a esa hora/ un sudario/ con los jirones arrancados/ a la ira de los mares/ después de tantos adioses? Verso tras verso la poeta insiste en preguntarse:

¿Soportaré el suplicio/ cuando ávidos carbones/ cercenen la soberbia terquedad/ de mis sueños?

Son preguntas que no se hacen sin antes vislumbrar la cercanía del abismo y lo que se asoma tras el vacío inminente. El poema concluye con una pregunta estremecedora porque la

vida aparece como un simulacro y la muerte como una sombra que ha permanecido incólume pese a su aparente ausencia: ¿Me aferraré viva/ al útero del camposanto/ del que nunca he salido?

En El almizcle fugaz de la luna, poema con el que en este año Patricia participó en el IV Festival Internacional de Poesía Surrealista Fridas de Barcelona y el Mundo en homenaje a Alejandra Pizarnik y Frida Kahlo, la poeta ecuatoriana vuelve a deslumbrar con una retahíla de imágenes que se suceden, una tras otra, con tonos entre desafiantes y eróticos y, donde la misma Patricia, aprovecha para unirse a las homenajeadas, hasta formar en los versos un trío que galopa junto a un amante imaginario.

En el poema Inercia de otoño en diciembre Patricia una vez más se llena de dolor y nostalgia

al recordar al nieto –Miguel Ángel- arrebatado por la Sombría irremediable y exclama desgarrada: Sin pudor/ la vida convirtió mi sol/ en arrodilladas penumbras.

Tanto en Poema para danzar a través de la lluvia como en Libélulas en llamas Patricia echa mano de su incansable solidaridad y empatía para rendir homenaje a dos seres a los que quiere y respeta de manera entrañable. Estos dos poemas revelan, además, dos características que desnudan otro aspecto de esta gran poeta: su capacidad para contactar con los demás y crear vínculos sólidos y fructíferos. Gracias a Patricia fue posible la red Somos Vuelo de Mujer que agrupa a poetas de varios países; mediante esta sólida y muy activa asociación, han protagonizado sendos encuentros, homenajes y festivales fieles a su consigna:

Juntas derrumbamos todos los silencios. Pero también gracias a la incansable voluntad de Patricia de ayudar a otros, ha sido posible la Colección Libélulas de la Escuela de Escritura Creativa que le da alas a nuevas poetas, al tiempo que les muestra los senderos del verso apreciadas en un ambiente por lo general reacio al espíritu de la poesía verdadera. Privilegiados lectores, sean pues bienvenidos al colorido universo de una de nuestras mejores poetas del Ecuador.

Edgar Allan García -11 de marzo 2023

*Edgar Allan García, autor ecuatoriano con más de setenta obras publicadas y ganador, entre otros premios, de tres bienales de poesía. Su obra ha sido editada en España, Mexico, Argentina, Cuba, Estados Unidos, Colombia y Ecuador por editoriales como Alfaguara, Planeta y SM, entre otras.

 

 

Vértices de la desmemoria del último libro de poemas de Patricia Merizalde

 

I

 

¿De qué color será el alba

cuando un crematorio

amase el huracán ahogado

en la luna de mi cuerpo?

 

¿Cómo será mi grito

cuando mudos andamios

caigan

desde el claustro celestino

de mis ojos?

 

II

 

¿En ese lúgubre instante

brotará un cántico

para mi abril sosiego?

 

¿O soles dadivosos

derretirán

vértices desmemorias

en mis silencios?

 

III

 

¿Podré salvar

la ballerina Alameda

donde jugó a ser Pandora

mi niña alas de rosa?

 

¿Vislumbraré

por qué no hallé respuesta

a titánicas congojas?

¿Ni el por qué

de los eclipses

con que me toreó la vida?

 

IV

 

¿Acaso

no fue suficiente

escurrir hieles desencantos

en la alcancía de la noche?

 

¿Quién tejerá a esa hora

un sudario

con los jirones arrancados

a la ira de mis mares

después de tantos adioses?

 

V

 

¿Quién cubrirá

el lacerante trasluz de mis ojos

cuando suspendido a mis pupilas

queden intactas

las cuatro sílabas de tu nombre?

 

¿Soportaré el suplicio

cuando ávidos carbones

cercenen la soberbia terquedad

de mis sueños?

 

VI

 

¿O simplemente

trasmutada pluma

emergeré del purgatorio

donde leona

 

defendí mi sino?

Que alguien

me explique

¿Quién protestará

por mí azul desarraigo

en medio del aquelarre?

 

VII

 

¿Quién evocará

el salino latido

que urgió mis brasas?

 

¿A quién le ha de importar

que se esfumará

de mis labios

el zambullido gemir

de cerezas?

 

VIII

 

¿Algún amante fantasma

emergerá de mí misma

y como ánima herida

aullará canto de sirenas

sobre mis cenizas?

 

¿Quién será el jornalero

que en insolente sacrificio

intentará aplacar

la atizante caldera

miel y nardos de mi alma?

 

IX

 

¿Sabrá la lengua

quemante

de la muerte

que codicié

 

ser bálsamo

mas

me tocó ser

bravío torrente?

 

¿Qué sentirán

mi carme

y mi osamenta

ante el huesudo beso

y su libidinoso respirar

sobre mi aliento celeste?

 

X

 

¿Seré dolor irreverente?

 

¿O sin poner resistencia

aceptaré ser diluvio

entre furibundos calvarios?

 

¿O conjurada

rea insoluta

seré cuchilla

para sangrar

tibiezas

enredadas

a los jazmines

incrustados a mis venas?