Escribe: Pedro García Cueto

El libro que hoy me ocupa se llama Melizza, juntos moriremos menos, del autor colombiano Arturo Prado Lima. Es una historia donde la poesía se convierte en luz, resplandor y fulgor. Un espacio donde transita la belleza del poeta, como el Dante persiguiendo a Beatriz Portinnari en La Divina Comedia.

  En el poema XXII, dice:

“Melizza…/ No esquives el espejo. / De vez en cuando acúsate también: / Eso te recordará que al menos dos enemigos / Habitan en ti desde el amanecer: / El tuyo y el de los demás”.

 Esos enemigos que son el tiempo y la belleza, que en la senda de Garcilaso de la Vega ha de marchitarse, o como nos recordará Darío en “Lo fatal” poema perteneciente a Prosas profanas: “Dichoso el árbol que es apenas sensitivo / y más la piedra dura, pues esa ya no siente / pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo / ni mayor pesadumbre que la vida consciente”.

       «Aurita» Tellez leyendo el libro de poemas de APL.

Paso del tiempo, sensación de hallarse hacia el camino de la muerte; dolor que va horadando nuestros recuerdos; espacios donde va sangrando nuestra mirada. Y la visión de Melizza es la mirada de Cortázar a la Maga en Rayuela, en ese deseo de soñar con la mujer amada, esa que se nos aparece en el tren, en la calle, en el asfalto de cualquier calle del mundo.

Y en el poema XXVII, el acto de amar, el momento de plenitud de la intimidad de dos seres, queda en la constancia de este poema, como un lienzo que pinta con palabras, como una piel que se adhiere al verso:

“Dime quién es la mujer que hará / Del polvo cósmico la nostalgia más honda: / El dolor más alegre, la alegría más triste”.

    Julio César Goyes lee un poema de «Melizza, juntos moriremos menos»

Después del acto amoroso, queda esa nostalgia, esa melancolía de lo que ha ocurrido, cuando hemos sino inmortales, seres sin tiempo, que viven la plenitud de la intimidad, lejos del mundo, donde jugamos la partida con la muerte, como reflejaba Bergman en El séptimo sello.

Carlos Salem, Brenda Mitchelle, Alfredo García, Arturo Prado Lima, Félix Rosado y Manuel Camacho durante la entrega del premio «Cesar Vallejo» de literatura a Arturo Prado Lima por parte de la Asociación de artistas, creadores y escritores defensores de los Derechos Humanos de Madrid

Luz que alborea, paisaje que es un campo de palabras, donde dos amantes dejan que el silencio lo sea todo, como el amor por Justine en el famoso Cuarteto de Alejandría, de Lawrece Durrel.

Arturo Prado Lima consigue una cartografía de tactos, palabras, sonidos, miradas, que se plasman en este libro, hermoso como pocos. Concluyo con el poema XLV:

“Te hablo de la tarde aquella / Cuando queríamos levantar las palabras / Para mirar qué hay debajo de ellas / Y saber del peso con que aplastan / Lo que nombran”.

Viaje hacia el ser, hacia ese lenguaje que es el amor, hacia la búsqueda de la mujer soñada, en un mundo que nos niega el abrazo, Melizza son todas las mujeres, todos los amores, todos los deseos:

“Al pasar por debajo de la lengua / Ya eras el fuego que calcina las edades / De la tierra y del hombre”.

Un libro hermoso, donde Arturo Prado Lima baja a los infiernos y encuentra a Beatriz Portinari en un cielo cobrizo, que es el reverso de las llamas del averno, para amar hasta la eternidad.

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   Arturo Prado Lima, periodista y escritor  del Sur de Colombia. Ha publicado varios libros de poemas, novela  y cuento.  Dirige el Magazine Internacional de cultura conexionnortesur.com