MIRADAS EN LA MEMORIA
Por qué habrían de sonreír a mi lado, si se supone que debemos ver de frente, para seguir avanzando. Solamente regresamos la mirada percatándonos, en algún caso.
Cuando un ancla enlodada e indeseable se incrusta el tobillo, entonces, aquella mirada se desvanece con el polvo del camino;
Cuando se pierde de vista al oponente y su tropiezo llega como brisa, entonces esa mirada encarna en el orgullo, y desaparece cuando mudamos la piel de los años;
Y, por último, cuando se extraña la diversidad del que iba con nosotros, en esos giros de esperanza en que se tiende el corazón, entonces esa mirada se petrifica en el alma…
No se olvida nunca.
***
Un escape hacia el encanto, una conquista de fantasías inimaginables, tan bien sabidas por el destino, exacta conjugación de sabores predilectos excitando al gusto.
Perfecta espiral nuestro nido galáctico, permitirnos esta concurrencia, del existir en el mismo espacio dentro de sí.
Miradas fecundas, en el Vientre de la eternidad, pariendo soles sin hablar de días, transcurriendo en vidas, rotando en tierra, al abrazo de estrellas cercanas.
Nuevo respiro, latido naciente,
Lapso agotado con premura.
Privilegiadas conciencias, estrechando su materia en la mismidad de su especie, en el encuentro de un despertar de espíritus,
de percepciones mutables que se armonizan en danza, haciéndole el amor al infinito.

AGUA MALDITA
Si por estas susceptibilidades torrenciales, que sofocan toda tranquilidad, que desgracian cada pensamiento, no se derramará inútilmente con alguna contradicción ajena, se limitaría a secar su pozo infestado de prejuicios.
Si esa turbulencia, que se desborda arrasando con toda sonrisa y sin control desencadena perturbaciones equivocadas, tan solo sosegara ese furor de la soberbia ante la pérdida total de todo dominio.
Si la torpeza de esta confusa pasión, que desorbita cualquier rastro de razón, se concentrará en el reflejo de su propia agua sucia, descubriendo un monstro de impotencia.
Si por fin después de la compilación de desenfrenos, descubriera la tortura que degenera su carácter.
Y, si aun después de todo,
le quedaran agallas para resistir, dejaría de verter el agua irritante que lacera sus ojos. ***
Si el romance desmedido ya no existe, soy devota en abandono, extraviando amores en un abismo.
Suspiros en el vacío, desgajándose con la mirada destellante de un amante de otra estrella, él duerme ante mi sol infante, que despunta sobre la manta de mis sentidos.
Esa, gustosa de los versos, que en su ataque me besan sorpresivos.
Esa soy, mimosa fragilidad, susceptible al toque de un respiro, que se escucha, tibio en el oído.
Cómplice.
Sí, en una sonrisa.
Esquiva a los flagelos, como espejo hacia el negro firmamento.
Y, si una pasión terrestre, insistiera sutilmente en cabalgar sobre la escena de este sueño, que no desmesure su galope, para no estropear ilusiones a su paso.
Porque al furor de estos latidos, el olvido calcinará la piel del desengaño y dejará para el combate su armadura reluciente.
***
El verso, invocado por lenguas exquisitas, se vuelve penumbra.
Un verso es tan simple, la llama de la escritura ardiente, es solo ceniza, flotando en tu carbono exhalado,
Porque, sólo el dulce toque de tus labios al viento, es placebo de magia inmortalizando la inspiración.
En la primera contemplación de tus despertares, y ante tu amanecida luz, las declamaciones poéticas sencillamente, suspiran enmudecidas.
CAFÉ
En mí, se anclaron tus olores. Conmovida por tus despertares, ya contemplan mis sonámbulos sentidos la ondulante fascinación de tu aroma,
Ese, que llega con el vestigio invisible de tierras talladas, ácidas de añoranzas, de lomos asiduos que contemplan degastados, la hoja, la flor y su fruto.
Que carga la historia tatuada por los tiempos de aridez, aunado al lamento del cielo, escurriendo frio entre las sienes del sudor.
Esos caminos que figuran en el aire, y que anclan su amargura entre el olfato y las papilas, que se impregnan memorables, resucitando en sus aromas, las manos ásperas de aquellos que tanto se extraña.

NO PODRÉ DARTE
No podré darte más, que la escritura de mis días, el silencio conmovido, derramando letra a letra mis suspiros.
No podré darte más, que el desorden de un sentimiento, apilado en manchones de tinta, el registro de las horas, esparcidas en renglones de una historia de magia y amor.
No podré engalanarte con los gritos de una voz suplicante o una mano aferrándose ante tu partida.
Solo tengo para darte, a modo de traición al silencio, las confesiones que se murmuran en los templos del alma y los dedos, que, a falta de agarrar tus vestiduras, inmortalizaran en verso mi fascinación por tu permanencia.
Y no podría darte nada más,
porque al trazarte en mis hojas, te regalo la realización de mis sueños, la felicidad de mis dones, la pasión de amar a través de lo amado.
Y es lo único cierto que podría darte, porque al comprender su magnitud y su habitar en la dimensión del paraíso creado, del amor letrado, fantasía inagotable, entonces recibirás de mí lo que mi espíritu llama felicidad.
***
¡Oh sorpresa, oh encanto! Indiscutible ansiedad sin sueño que veló en firme hasta la primera llegada.
El viento en tarima, el tiempo un gran telón.
una presencia dormitando en mis premoniciones, y no se apura por llegar.
Luego, encuentro tras confusión.
Desde el primer arribo la mirada traslucida se empañó, y las plenas sonrisas paulatinamente se demacraron.
Esperarle más, cuánto quisiera, angustiar mis deseos para compensarlos luego.
Saber cómo extrañarle es algo nuevo, saberle suyo mi buscar.Ah,
corazón inquieto no encuentra ritmo a su latir, así que aguarda desconcertado, aguarda una vida más.
Después de la esperanza fatigada, y las pulsaciones precipitadas, se golpea en seco el pecho, limpia un nuevo lugar.
Lava un segundo de experiencia, lo escurre por los ojos, y retoma el compás de sus propios pasos.




