Esta entrega es la segunda parte de las crónicas escritas por el arquitecto colombo-español Francisco Javier Melo Trigo sobre Pasto, la ciudad sorpresa y poética del sur de Colombia. Esta es la continuación de lo publicado el 15 de noviembre, cuyo enlace aparece al final de este escrito para que usted pueda conocer el contexto de lo que a continuación leerá.

Arturo Prado Lima

    “PASTO – CIUDAD POETICA”   

 

 Morada al Sur

En las noches mestizas que subían de la hierba

jóvenes caballos, sombras curvas, brillantes,

estremecían la tierra con su casco de bronce.

   Negras estrellas sonreían en la sombra con dientes de oro…                                                                  “

                                                                                        “Aurelio Arturo Martínez”

Escribe: Arq. Francisco Xavier Melo Trigo

 No podemos escatimar toda la fuerza que genera el portentoso entorno natural; las diversas montañas van aferrándose a aquellos duros riscos, siendo suigéneris en la comarca, ya que las diversas geometrías contenidas en el terruño están caracterizadas por exquisitas líneas, generando una irregularidad en la cordillera, convirtiendo de esta manera una extraordinaria armonía delimitada por sinuosos surcos que rodean y enmarcan el paisaje.

Aquellas elucubraciones metafóricas conducen mi imaginario a recordar las cadenciosas curvas femeninas, y como también éstas se las puede visualizar, asociar en la lejanía del infinito horizonte andino; conjuntamente las dos ficticias fantasías del torso humano y de las profundidades desplegadas por la naturaleza, van danzando a un ritmo sutil y delicioso hasta alcanzar las bellas cumbres montañosas las cuales enaltecen la geografía del territorio Sur Colombiano, generando de alguna manera ese bello misterio de arropar a cuanto foráneo y citadino visita la urbe capitalina.

Pertinente recordar aquella canción y su letra que nos evoca el “valle de Atriz”; la balada contiene una carga representativa llena de poesía, haciendo reminiscencia de exaltar a Pasto. El músico, exintegrante de la agrupación los “Carrangueros de Raquira” que en un despiste perdió su “ruana, el chuta o sombrero”, en la Quinta Avenida de la capital financiera de los EE UU, cuando fueron invitados en 1981, para debutar artísticamente en el mítico escenario “Madison Square Garden” en New York.

El sociólogo y compositor, en una de tantas tertulias compartidas, nos recordaba al gran Jurgen Habermas, y Carlos Monsiváis. El poeta, el amigo, el músico. Javier Apraez, nos deja entrever su gran sensibilidad para emitir en bellos arpegios su apego y amor a la tierrita, el hombre andariego que en su hombro va terciada la “mochila arhuaca”, siendo muy particular y originaria en la sierra nevada de Santa Marta, la cual fue tejida por manos prodigiosas que ostentan los taitas, ellos pacientemente fueron zurciendo y definido con intrepidez las profundas líneas y sus caminos que enmarcan y conectan la sabiduría ancestral de su vasto territorio.

Les diré amigos contertulios, el contenido de aquella (mochila) que exhibe el músico va cargada de sueños, de anécdotas, de esperanzas y de su prodigiosa poesía, que de a poco conjuntamente van recorriendo las callecitas de la ciudad andina.

Tal vez en dicha boronda (vuelta), el músico va pensando en generar una nueva quimera para componer y deleitarnos de otras de sus maravillosas letras.

Por mencionar una anécdota del joven maestro Javier, en el año 1995 le propuse realizar una tertulia en la Universidad Piloto en Bogotá, a manera de un conversatorio para hablar sobre música y arquitectura, ya que el compositor había estudiado arquitectura en dicho recinto universitario; por azares de la vida declinó en continuar con la carrera, dándole un giro al timonel de su vida, con el cual el juglar de la vida encauza unos nuevos caminos y su nuevo viento, con el propósito de  encarar la carrera de sociología impartida por la “nacho”- Universidad Nacional.

Diríamos que el conversatorio en la facultad de arquitectura, fue agradable, de gran esencia, de buen “feeling” y buena onda con los asistentes que se deleitaron de aquella buena tertulia musical interpretada por el artista; los sonidos emitidos fueron deliciosos, la fusión realizada con su cantar y los arpegios desplegados por su fiel compañera, la guitarra fue extraordinaria toda una quimera.

Pensamos que la relación de aquella dialéctica impartida en la catedra de Teoría y Critica, fue agradable, donde se posibilitaron otras metodologías, otras sinergias para incursionar esos nuevos saberes de un razonamiento compartido.

Y como diría el filósofo y matemático. “Todos ponen, todos ganan”; pensaríamos que así debería asumirse esos roles ante la vida, permitiendo que las diferentes actividades que realicemos en los aprendizajes y en la práctica profesional, sean conducentes a ganar; eso sí, sin llegar a sacar provecho de una de las partes  compartiendo el saber y el conocimiento, el cual debe estar amparado por el respeto, la sensibilidad que cada uno de nosotros los contertulios de la vida llevamos en nuestro interior; si se actúa correctamente con valores y principios éticos podremos despojarnos de ese pesado caparazón que nos impide avanzar.

La vida es tan corta y como diría aquel bello tango “Sentir que es un soplo la vida”; los habitantes debemos posibilitar que penetren rayos de luz a nuestros corazones, a nuestra mente para que de esta manera florezca un nuevo amanecer, un nuevo amor a la vida.

Es desde estos espacios de sueños literarios y otras disciplinas académicas donde pudimos intercambiar experiencias con los enigmáticos estudiantes y diseñadores de la arquitectura, pensaría que los alumnos son catalogados como “idealizadores de sueños ajenos, idealizadores de sueños posibles”.

Con la gratitud encauzada por el ferviente poeta, el acérrimo compositor, que nos dejó entrever una huella de esperanza en nuestros corazones; sus utopías y sensibilidad desplegada por su melodiosa voz, pues permitió que me apasionase más por la arquitectura y sus diferentes artes.

Diría que el músico J. Apraez, sigue siendo un ¡caballero de buena vibra!

 

 VALLE DE ATRIZ

 El sol se va ocultando,

Se antepone el Galeras

El viento va soplando

Trayendo nubes nuevas

y por el Morasurco va saliendo

La inmensa luna llena…

Sobre la falda fría del volcán

Cerca del cielo que nos mira

Duerme un valle de un verde muy verde

Es mi valle de Atriz…”    

                                                                                                          “Javier Apraez”.

Ahora bien, desde la cima de los cerros que envuelve la bella villa de Pasto como son el cerro: Morasurco y Tescual, desde aquellas cúspides donde con la gratitud de Dios, se puede observar y vislumbrar las diversas mixturas contenidas en sus verdes prados configurados por un sin número de “chagras agrícolas” que son definidas en pequeños minifundios; caracterizando el continuo diálogo con su entorno, a manera de una alegoría abstracta representa inigualables colores circunscribiéndose entre la gama de verdes follajes que de a poco, se van difuminando para perderse en aquella  degradación de tonalidades del amarillo, realzando así los extensos sembradíos de trigales, que enlazan su color oro y miel, simbolizando en una metáfora, esa naturaleza conformada por la fastuosa “colcha de retazos”.

Eh ahí donde aflora la sensibilidad de los Pastusos dejando entrever, ese rico diálogo contenido por el arte y la ensoñación de una poética espacial englobada en su hábitat.

                    EN BUSCA DE UN SUEÑO.

    “En busca de un sueño

     Se acerca este joven

      En busca de un sueño

                      Van generaciones

      En busca de un sueño

      Hermoso y rebelde

     En busca de un sueño

      Que dan y que pierden

      En busca de un sueño

      De bella locura

     En busca de un sueño

     Que mata y que cura

      En busca de un sueño

                     Desatan ciclone

                    En busca de un sueño

Cuantas ilusiones

En busca de un sueño

Abraza el amante

En busca de un sueño

Se salta al vacío

En busca de un sueño

Tallaron  En busca de un sueño

       Dios vino a la tierra…”

                                                                             “Silvio Rodríguez”

 

             MAESTROS DE LAS ARTES PLASTICAS

Destaquemos que muchos pintores de la región, han forjado bellas elucubraciones pictóricas las cuales se canalizan en obras fantásticas; los portentosos   hombrecillos de las artes que conjuntamente con esa inventiva van dibujando, expresando, rayando; pensaríamos que la finalidad de ellos es poder recrearse,  extasiarse y jugar con el contenido de varios óleos dispuesto en la paleta de colores; siendo este elemento utilizado para configurar y transformar la bella escenografía que se encierra en el interior del taller y de la galería artística.

Aquellos deliciosos aromas a pintura, los olores de vinilos, aceites de linóleo se van expandiendo por todo el espacio, impregnándose también en el rústico ropaje utilizado por el pintor en su proceso artístico, que día a día él artista va delineando y transitando en la configuración de la obra.

Cabría anotar que cada uno de los talentosos maestros de la región, definen un estilo muy propio, generando una huella particular a sus trabajos; podríamos mencionar a manera de ejemplo que algunas de las pinturas realizadas por los artistas se conceptualizan en el movimiento hiperrealista, el cual fue generado entre los años 1960-1970 en Europa. Pertinente mencionar que el hiperrealismo esta canalizado en que el artista pueda simbolizar algunas incidencias de su terruño.

Es de este modo como la conectividad de la fuerza telúrica emanada por el volcán, permite esa fantástica conexión representada en la configuración de varios   bocetos y rayas realizadas por los genios hombrecitos de la pintura, en ese continuo ir y devenir de su proceso creativo y de su carga conceptual ellos van comunicando su pasión por el oficio, los pintores van posibilitando su fabulosa quimera; el cual en el ocaso del día se verá el reflejo y su materialización de la obra.

Así son estos genios de las artes que, con mucha sapiencia y destreza llegan a plasmar al detalle un rostro, una actividad citadina o las diversas faenas realizadas por campesinos he ahí la potencia de la obra. Los enigmáticos pintores nos permiten contemplar sus utopías, sus fantasías artísticas dispuestas en los cuadros que han sido imaginados en el interior de su ser.

Manifestaríamos que los pintores poco a poco, con suma paciencia, con rigor y persistencia han ido forjando una sensibilidad para plasmar en bellos trazos, el manejo hábil de manipular espátulas, pinceles, revelando diversas sinergias artísticas, que son aplicadas en sus policromías fusionándose con la configuración de sus abstracciones geométricas.

Ahora bien, diversos son los materiales utilizados por pintores: metal, madera, óleo, pastel, carboncillo entre otros; todos estos se van fusionando para generar una agradable armonía contenida por exuberantes colores que se integran y representan en extensos murales de la ciudad; diría que así son los “Poetas del arte pictórico” en exteriorizar y conceder su talento en los lienzos y en algún muro.

Los apasionados maestros del dibujo, de la pintura, escultura son distinguidos por generar potentes fantasías contenidas por sus mentes prodigiosas, que nos conducen a otras esferas de sueños e imaginarios; los artistas con la particularidad que los caracteriza son “viajaros de la soledad y del silencio”.

Diría que al arte y puntualmente a los pintores es supremamente difícil “descifrarlos”, puesto que su mundo está forjado por la incesante búsqueda de la abstracción, creación y construcción pictórica.

Oportuno referenciar a grandes maestros de la pintura los cuales han enaltecido el nombre de la ciudad y la región; mencionaremos algunos artistas plásticos que en muchos de los casos han sido invitados a exponer sus obras en grandes galerías en el ámbito nivel nacional e internacional, destaquemos:  Manuel Estrada, Carlos Tupaz Mejía, Rafael Aux, Guido Feuillet, Boris Arteaga, Mercedes Rodríguez, Oswaldo López, Carlos Rosero V, Luis Eduardo Arturo, Álvaro López, entre otros. A continuación, en cortos párrafos describiremos la particularidad de alguno de los connotados maestros.

Boris Arteaga, el joven artista introvertido, sencillo, serio, audaz, y riguroso en su oficio como pintor; el hombre de las artes que en su momento tuvo que emigrar al viejo continente (España), cuyo objetivo era aprender y canalizar mejor la técnica de la pintura mural. Con sus estudios adquiridos y su persistencia que lo caracteriza, nos comparte esa huella fehaciente de su prodigioso arte. Su obra está definida por aglutinar exuberante color en sus dibujos, lo que nos permiten acercarnos a otras esferas desconocidas y aquella profundidad que está inmersa y expresada al detalle en sus cuadros con sus diversas técnicas como pastel, acuarela, acrílico, óleo.

En la actualidad el maestro realiza varios murales en diversos espacios públicos de la ciudad de Pasto. Es ahí en la extensa galería a “cielo abierto” de la ciudad, para que cualquier paseante y foráneo de la vida, recorra las sendas de la urbe, visitando y observando su fantástica obra muralista enfocada en un contenido ancestral el cual traspasa otras latitudes y derroteros los que ha tomado el artista; esto nos permite denotar que el maestro está en continua  búsqueda para plasmar los vestigios y la herencia emitida por los sabedores y conocedores de aquellos lazos profundos que contiene la exuberante naturaleza del Sur.

La obra manifiesta ese fantástico colorido que tiene la flora y fauna de la región; el maestro está en una búsqueda continua para nada casual, su trabajo como se mencionó en párrafos anteriores está jerarquizado por la interiorización de diferentes etnias ancestrales. Boris se traslada a otros imaginarios, realzando las labores y pensamientos que emiten las culturas indígenas y su legado milenario.

Por destacar a otro de los grandes pintores del arte es Guido Feuillet, hombre inquieto, investigador, recursivo, artista propositivo, vanguardista y arriesgado en todo su trabajo el que ha generado como artista plástico; cabe destacar que el pintor obtuvo tesis laureada en la Universidad de Nariño, su trayectoria en la academia fue de excelso y rico trabajo pictórico, su época de elaboración de la obra ha sido muy dispendiosa. Se podría catalogar que pasa por diferentes momentos; una de ellas fue dedicada a pintar y representar la figura humana de algunos deportes como ciclismo, boxeo, atletismo, el billar entre otros.

Ahí es donde el maestro vislumbra ese amor y afán por enaltecer la difícil profesión de los acérrimos deportistas, ya que muchos de estos seres humanos provienen del campo y son limitados de recursos económicos, a todos ellos les ha tocado forjarse con coraje, tesón, y mucha disciplina para lograr sus ansiados éxitos y sueños. Las pinturas de esta serie realizadas por el maestro de la pintura fueron graficadas en carboncillo y pastel, culminando en un excelente y maravilloso trabajo.

Transcurridos un par de años el maestro Guido Feuillet se dedicó a elaborar la serie pictórica denominada “Los músicos”, ejecutada en gran formato empleando una técnica mixta, compuesta por óleo, y acrílicos.

Podríamos insinuar que la incursión, estudio y configuración de los músicos, también fue para destacar la pasión que el artista tiene por la música, ya que es un gran melómano y posee otro de su virtuosismo para interpretar algunos instrumentos de percusión como: bongós, congas, cencerro, maracas, entre otros.

Nos atreveríamos a especular que aquella formación del pintor en las artes y desde su temprana infancia seria influenciada y forjada por su padre. Por describir de alguna manera es aquella fantástica y prodigiosa especulación bidimensional y tridimensional que despliega el artista plasmando en su obra toda esa carga conceptual y de vivencias que ha sido referenciada en el gran legado que emite su fabulosa pintura, que por más de 40 años de dura dedicación, trayectoria y pasión por las artes plásticas ha podido traspasar las fronteras del tiempo y del espacio, generando una conciencia y amor por la región.

Oportuno precisar que su última investigación pictórica desarrollada en la ciudad de Bogotá esta compilada en el recurso sugestivo que ha dispuesto el maestro en sus cuadros;  consiste en  fusionar la ceniza del volcán Galeras, es ahí donde el potencial artístico del pintor Guido Feuillet, evidencia, refleja su insistencia por acopiar y “reciclar” varios kilos de aquel polvillo emanado por la “montaña de fuego”, de esta manera poder incorporarlo e impregnarlo en sus magníficos cuadros de gran formato, cuyo contenido está dado por exuberante cantidad de óleo, ceniza, tela, y metal oxidado; dichos componentes se van fusionando para lograr esa expresión telúrica del volcán, fascinante resultado que emite fuerza y conexión con la memoria, con su lugar terrenal generando una nostalgia, y una huella del pasado.

El color de la obra se desvanece en magnificas tonalidades de ocres, grises, el cual encierra los enigmas profusos contenidos por la coloración oscura de la tierra. Todo ese interesante proceso, permite que todo contertulio de la vida que aprecian el buen arte, nos deleitemos y conectemos con las reflexiones sugestivas emitidas por el pintor, generando una remembranza de su atmósfera configurada por el espléndido paisaje que por centurias ha abrazado el bello Sur de Colombia.

Cómo describiría el gran insigne, el magnánimo y mejor poeta nariñense. Aurelio Arturo en su libro “Morada al Sur”, nos trasmitiría su espléndida frase acuñada en describir este vasto territorio configurado por profundas hondonadas, y maravillosas planicies. “El verde es de todos los colores”, dice, refiriéndose de alguna manera a aquellos gratificantes matices que se despliegan en el tapiz natural contenido por el fastuoso paisaje Nariñense.

Otro de los destacados maestros que ha incursionado con novedosas propuestas es el arquitecto y pintor Carlos Rosero V. El artista ha sido un emisario para exponer y mostrar el arte y la obra artística de pintores Nariñenses en otros espacios culturales, lo cual ha generado una muy buena aceptación y receptividad por parte de los curadores y expertos en el arte. Puntualizaríamos que el maestro con su clara intrepidez y su denuedo prospectivo va en búsqueda de los mejores espacios culturales a nivel nacional e internacional; la ciudad de Barichara (Norte de Santander), y la ciudad de Ibarra, Ecuador, posibilitaron que diferentes galerías de ámbito cultural permitieron que se realicen exposiciones de pintura, escultura destacándose el fortín y potencial artístico que contiene el arte Nariñense.

Esas son las vicisitudes y posturas que con denuedo hace el arquitecto Carlos Rosero; su afán es que se siga encumbrando y posicionando las diferentes propuestas pictóricas que emergen en este maravilloso Sur colombiano.

Su galería particular es exquisita puesto que, en el interior de su singular vivienda, en aquella bella atmósfera se respira el buen arte; son numerosos los cuadros que ha adquirido de los mejores pintores, el gran colorido emanado por un sinnúmero de lienzos está expuesto en las cuatro paredes de su cobijo y del constructo para el arte.

Nosotros los contertulios de la vida podemos caminar, pasear y recorrer por varias horas admirando, detallando y observando todo ese potencial que está encerrado y enmarcado en los finos lienzos que ordenadamente están sujetos en las paredes de su taller, lo cual genera un “museo de buena policromía pictórica”.

El audaz e intrépido pintor en su continua persistencia y búsqueda de la línea artística va reciclando material, el artista con un estudio riguroso, serio el cual está cargado de elementos conceptuales que conllevan a generar propuestas interesantes; el intrépido hombre de las artes va escogiendo, clasificando y detallando los elementos recolectados para de este modo retomarlos en la configuración de su nueva propuesta y especulación  artística;  es ahí donde está la sagacidad y capacidad para optar por otras posturas artísticas, tratando de salir de la “sombría” resiliencia, contenida por aquellos galpones que vende y comercializan por kilos materiales  en desuso e inservibles.

Una gran mayoría de habitantes piensan que esos lugares solo contienen basura; pero las miradas son bien diferentes. A mi memoria me llegan fugaces destellos de la obra acopiada y realizada por el artista plástico, el francés Marcel Duchamp “La Fuente 1917, Rueda de Bicicleta 1913”. Destacadas obras en el Arte internacional.

Pensamos que el maestro Carlos Rosero V. retoma esa analogía emitida por la fábula contenida en el “ave fénix” que floreció de las cenizas en las que estaba, denotando que siempre hay que tener vigor, esperanza y una visión prospectiva para regenerar e idealizar un buen arte, con materiales que fueron desechados.

                                                             ***

FRANCISCO XAVIER MELO TRIGO: arquitecto Colombo-español con especialidad en Teoría y Critica de la arquitectura, amplio conocimiento en urbanismo, movilidad y nuevos sistemas de transporte en ciudades de Latinoamérica. Autor de diferentes ponencias en universidades de Bogotá y Pasto, y conferencias sobre proyectos ferroviarios de interconexión en frontera en Ibarra y Quito (UNASUR). Docente de varias materias en universidades de Bogotá y Pasto.

Ha recorrido varios países de Europa y América del Sur desde su juventud, realizando un amplio registro fotográfico de sus viajes, el cual espera plasmar en un libro próximamente. Su hobby fotografía y el ciclismo, admira a los exponentes de su país y sigue las vueltas ciclísticas más relevantes a nivel internacional. Fue el promotor de la propuesta “Tour de inocentes en bicicleta”, logrando una presencia masiva de ciudadanos para incentivar este deporte recreativo en las calles de Pasto, en 1.994.  Es un buen conocedor de la cultura y de los referentes históricos de su país y de la región de Nariño, ha sido convocado en varias ocasiones como jurado en el famoso “Carnaval de negros y Blancos”, que se realiza en Pasto a comienzos de cada año. 

Es escritor de crónicas en donde sobresale su gran conocimiento de la realidad de las ciudades latinoamericanas, su cultura y su desarrollo dentro de los desafíos de la postmodernidad, lector agudo e insaciable, con una mirada crítica y creativo a la hora de proponer soluciones para aliviar la carga de tráfico vehicular en las ciudades grandes e intermedias de Colombia, y las soluciones habitacionales más idóneas en un contexto más armonioso con el medioambiente.

Amante de los animales, a quienes cuida y protege, en especial a su mascota “Chiqui”, su compañero en viajes y travesías. Sueña con mejores días para su país natal Colombia, pero también está conectado con la patria de su madre, España, en donde estudió y vivió durante algunos años. Su personalidad educada y afable, de escucha activa, su trato respetuoso y su fácil sonrisa, le han hecho acreedor de múltiples amistades. 

Actualmente está desarrollando nuevas ideas en arquitectura para mitigación de cambio climático, siendo ésta una problemática que afecta al mundo en general que ya siente los efectos destructores de este fenómeno.

Su contribución literaria es valorada en artículos como éste que ha compartido sobre su ciudad natal, Pasto, en el departamento de Nariño, ubicado en el sur de Colombia.

Pinché aquí para leer la primera parte de estas entregas.

PASTO, LA CIUDAD SORPRESA Y EL CANTURREO DEL MIRANCHURITO