

Con las palabras del maestro Carlos Enrique Riascos Eraso, damos la bienvenida a nuestra Sala on line de Exposiciones a Boris Arteaga, uno de los grandes artistas del sur de Colombia.
BORIS ARTEGA, MIRADAS ANDINAS
Cuando las palabras no alcanzan para resignificar el espíritu, entonces la guaira ancestral sacude su estancia e inicia su trabajo de ave limpiadora llegando a despertar los sentimientos ocultos del numen bautismal y la luz mediadora de la memoria y la realidad desbordada. Como si los párpados se hubieran cerrado a destiempo en un desdoblamiento donde la calidez de tu ojo izquierdo no alcanza la sombra del diestro, en esta travesía por los surcos pineales aparece el dejo triste de las miradas universales de rostros sin apellido que guardan en los subterfugios de su alma sonrisas niñas que van al encuentro de su florecimiento en tiempos nuevos, y en el intersticio ocultos aparecen desvanecidos los cinco fantasmas de su opresión, sombras que en el parpadeo indican el rompimiento de disparidades sociales y cronológicas, alimentadas durante mucho tiempo por huaqueros.
El pensamiento sensible de las culturas andinas tiene entramados profundos cuyos significantes se realizan por sentidos diferentes al de la vista, así como el ritmo del abajo y del arriba refleja un movimiento activo del modo de ser, estar y de hacer, en el mundo de los seres y de las cosas, con sus principios de dualidad y complementariedad se ejemplariza una dimensión de confluencia de diversas dimensiones espirituales en armonía y convivencia.
Así que no bastan las emociones que pudiste compartir si el compromiso de transformar los sueños extensos, reveladores, de la existencia mágica de los pueblos andinos y su cultura acumulada, está desprovisto en su contexto de la dimensión de revertir la situación a la que están sometidos. Como en un sistema icónico, si los gritos de las guacamayas que reclaman su aleteo en cálidas tardes de verano y en lluvias limpias, no tienen eco para retomar su vuelo y solo se traducen en una conceptualización de sus huellas en una unidad simbólica.
En este tramado del minucioso estudio se emplaza la obra pictórica del Maestro Boris Arteaga, en el tejido vital de la cultura andina se ha convertido en un celador de las vibraciones maternales y los sueños reivindicativos, testimonio y proverbio, con la madurez adquirida de manera armónica en diversas latitudes tanto geográficas como temporales, cada vez retoma con mayor factura estética el nivel sensible de sus formas singulares y deposita su confianza de encontrar respuestas a los valores desiguales de las miradas elocuentes e interrogantes.
El fervor de su pintura es una necesidad espiritual de urgente respuesta a la eterna interrogante de la vida diaria, de lo que somos y para que estamos juntos con nuestros semejantes, su preocupación de manos entrelazadas en mingas y construcciones comunes por un mundo mejor de salvamento al revés y en diversos planos de significación de los aspectos más profundos de la trama y la urdimbre de identidad andina.
Carlos Enrique Riascos Erazo









