Imagen: Unsplash

Nada Personal

Hasta cuando

tu carne

será mi trémulo espejismo,

fulgor de soledades,

crepúsculo de gitanos

en la orilla equivocada.

En el sortilegio de mis vicios

tú eres un recuerdo incandescente,

la llamarada de piel

retenida hasta la muerte.

Imagen: Pixabay

Infortunio

Ninfa atravesada en mis ojos

encegueciendo la razón.

Niña de mil colores

que alumbras la noche.

Busco tu boca entre las sombras

y escucho el llanto

de temores ajenos.

Atiborrado en el tiempo

desvarío en la cornisa de la habitación marchita,

reivindico la terquedad de los desvalidos

aunque pervive

el desconsolado néctar de la ausencia.

 

Imagen: Depositphotos

Ocaso prolongado

Al final vuelvo a ti

en la sonrisa

en la derrota

en el espasmo

en las dudas prolongadas

en el sortilegio que provoca

tu mirada

en la angustia amortajada

en la blasfemia

de tus labios inertes.

Que las piedras

hablen al filo del río

en el turbio invierno.

Que el suculento ritmo

de tu corazón agitado

resista la última copa de vino.

Eres violín

que acompaña

la liturgia demente,

estocada en la niebla.

Al final vuelvo a ti

cántaro a la medianoche

agua derramada

como diluvio y compañía

en mis tormentos.

      Imagen: Cuide PLUS

Clamor

Ruido de mar

bramido de viento

tesitura de piel liberada en la arena

cántico derrotado en la hojarasca del otoño

médula viva que convoca límpidos amaneceres.

Aires profanados desde los conventillos agrestes

sombra sustraída de la bisagra de la miseria

salvación ineludible ante el naufragio

huella de romeriantes incansables.

Parábola que trasciende la confusión

y derrama un soplo de lágrima,

reminiscencia de amores meridionales

transitados en la cornisa del delirio,

fugaz alarido de melancolía

vestigio que entreteje

remiendos de esperanza.

Imagen:Vanitatis

Te siento tan distante

Sonata

de un corazón roto,

párpado

que se cierra

tras la lágrima

y el murmullo

cobarde

que se asienta

en el rocío.

Fotografía sepia

como nuestros dolores.

***

Textos tomados del poemario

Gozo de madrugada, El Ángel Editor, Quito, 2014.

 

Aníbal Fernando Bonilla (Otavalo, Ecuador, 1976).   Máster en Estudios Avanzados en Literatura Española y Latinoamericana y Máster en Escritura Creativa por la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR). Licenciado en Comunicación Social. Docente universitario. Ha publicado, entre otros, los poemarios Gozo de madrugada (2014), Tránsito y fulgor del barro (2018), Íntimos fragmentos (2019), las plaquettes Caminante extraviado (2024), Olvido después de la ceniza (2024), y la recopilación de artículos de opinión en Tesitura inacabada (2022). Finalista del Premio Nacional de Poesía Paralelo Cero 2018, del III Premio Internacional de Poesía de Fuente Vaqueros 2023, y del XI Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador 2024. Columnista de diario El Telégrafo entre 2010 y 2016. Articulista de El Mercurio de Cuenca desde el 2022, y colaborador en varias revistas digitales. Participante seleccionado en el Taller de Poesía Ciudad de Bogotá Los Impresentables (2022, 2023, 2024). Ha sido invitado a eventos de carácter literario, cultural y político en España, Nicaragua, Argentina, Uruguay, Cuba, Bolivia y Colombia, como el XV Encuentro de Poetas Iberoamericanos en Salamanca (2012), el XIII Encuentro Internacional “Poetas y Narradores de las Dos Orillas” en Punta del Este (2014), el VI Encuentro de Jóvenes Escritores de Iberoamérica y el Caribe en La Habana (2016), el III Encuentro Internacional de Poesía en la Ciudad de los Anillos en Santa Cruz de la Sierra (2016), o el XI y XII Festival Iberoamericano de Poesía en Fusagasugá (2023, 2024).