Manuel Illanes (Santiago, Chile, 1979). Maestro en Letras Mexicanas por la UNAM. Ha publicado algunos libros de poesía, como Tarot de la carretera (Fuga, Santiago de Chile, 2009), Crónica de Tollan (Piedra de Sol, Santiago, Chile, 2012; La Ratona Cartonera, Cuernavaca, México, 2013), Memorias del inframundo (Mantra Ediciones, Ciudad de México, 2016), Paraíso inc. (Ediciones Ojo de Golondrina, Ciudad de México, 2018) y Diario de la peste (G0 Ediciones, Santiago, Chile, 2019). También figuran poemas suyos en las antologías Chile mira a sus poetas (Pfeiffer, Santiago, Chile, 2015) y Residencia temporal: seis poetas chilenos en México (Aldus, Ciudad de México, 2016).

 

Aquí yace Juan Rulfo: sobre “Comala: antología hiperpoética explorativa”

“Comala: antología hiperpoética explorativa”

El último trabajo de Manuel Sauceverde y su proyecto “Cómic Poéticos” se nos presenta como un laberinto poético / virtual que reta a sus potenciales lectores a convertirse en constructores de un relato que puede modificarse a voluntad, al mismo tiempo que en exploradores de un territorio donde resuenan tanto alusiones literarias como experiencias lúdicas provenientes de los videojuegos. Esta antología hiperpoética explorativa reúne los textos de 36 autores, que son revelados a partir de las confesiones oníricas de los poetas participantes, combinados con una serie de lexías o pasajes entrelazados por hipervínculos, lo que otorga a “Comala…” un elemento dinámico esencial: tal como se mencionó, cada lector tiene un papel activo en la elaboración de la historia que se lee, y del orden de aparición del tejido de lecturas que conforman el espacio virtual de la antología.

El territorio explorado responde, principalmente, a un imaginario de relato de terror, de historia gótica: encontramos durante el recorrido un pueblo, un cementerio, una iglesia y un bosque (junto a otros lugares menos destacados), que constituyen los puntos básicos de referencia de “Comala…”, su mapa elemental, todos ellos abandonados y en ruinas, con rincones abundantes en osarios y lugares agrestes, escenarios propios de cuentos y novelas de Poe, Shelley, Stoker y Machen; pero como en la Comala de Pedro Páramo, la ausencia de personajes vivientes no implica el imperio del silencio y el trayecto se ve interrumpido por los murmullos y diálogos establecidos entre los distintos autores y el lector / jugador (esta doble condición es muy importante para entender la antología, puesto que en la misma medida que participamos de la lectura de una historia, vamos generándola con nuestras decisiones).

El contexto en que se producen los diálogos remite insistentemente a la realidad del sueño, lo que se vuelve una constante del trayecto por el espacio virtual de “Comala…”; realidad que se ve realzada, además, por las imágenes que acompañan la antología: el carácter conscientemente borroso de ellas agudiza la sensación de encontrarnos en mitad de un sueño (una referencia, de acuerdo a Manuel Sauceverde, a los juegos textuales que utilizaban el código ASCII), siendo también, no de menor importancia en el acrecentamiento de dicha sensación, los rasgos que singularizan estas imágenes: el claroscuro con que se presentan y su condición alucinada, que parecen recordar las ilustraciones que Gustavo Doré realizó para la “Divina Comedia” del Dante. Esto se enlaza, a su vez, con la multiplicación de las referencias que apuntan al mundo de la ficción, que hace que la divisoria entre vigilia y sueño se haga más leve a cada paso. Ejemplo destacado de lo anterior es la cita que nos instala en una escena del relato de Jorge Luis Borges, “La biblioteca de Babel”, con su paisaje onírico y su desmesura irrealizante espejeando desde la antología.

Si existe un espacio en esta antología donde se combinan estas características (imaginario de relato de terror, realidad del sueño, alusiones literarias y artísticas)  es el cementerio, puesto que ahí se contienen varias imágenes y diálogos que establecen una suerte de continente ficcional puro y donde, por otro lado,  el recorrido se vuelve propiamente laberíntico (como lo es en muchas partes del espacio virtual, a pesar que hay una guía a la que se puede recurrir para verificar cuáles son los autores del juego de Comala, que aún no han sido hallados y leídos), cuasi pesadillesco, lo que no impide, de todas maneras, que encontremos también momentos humorísticos. La abundancia de epitafios que encontramos en el cementerio, por razones obvias, nos vincula directamente con una tradición literaria ampliamente recorrida desde la antigüedad, además de hacernos un guiño que apunta al famoso libro de Edgar Lee Masters, “Spoon River Anthology”, cuyos habitantes son muertos que nos cuentan sus vidas: extenso relato que se ve replicado en “Comala…” a través de los distintos textos de los 36 autores que forman parte de la antología.

Porque lo importante de “Comala…”, el centro invisible al que conducen todos los caminos, son los poemas que integran el conjunto: textos que varían temáticamente y cuya extensión va desde una línea hasta decenas de versos, pero donde sobresale la calidad de los poemas seleccionados, de autores de diferentes edades y con líneas poéticas diversas, provenientes de toda Latinoamérica, lo que otorga a esta antología una amplitud interesante en términos de las distintas perspectivas representadas, puestas en tensión. Éstas van desde las microhistorias o poemas extremadamente condensados de Agustín Monsreal, José Ángel Leyva y Carmen Nozal, a los textos “épicos” de Juan Manuel Roca y Odette Alonso; de las bellas reminiscencias de Diana del Ángel a esa afilada declaración de principios que es “Lilith” de Kyra Galván; del desgarramiento de Roberto Acuña a las disquisiciones irónicas de Luis Armenta Malpica, sólo por mencionar a algunos de los autores que participan de la antología. Esta diversidad de poéticas y formas textuales que vemos representarse, enfrentarse y complementarse a lo largo y ancho de la antología, alcanza una síntesis magnífica en los versos que Juan Manuel Roca señala en “Testamento de Pedro Páramo” (texto incluido en “Comala…”): “los murmullos de Comala / que es la patria del viento”. En estos poemas, en este recorrido nos hallamos cerca (¿a qué otra cosa podemos aspirar los admiradores del autor de El llano en llamas & Pedro Páramo?) del lugar donde yace Juan Rulfo en silenciosa plática con los muertos.

Título: Comala: antología hiperpoética explorativa

Género: Hiperficción.

Autor: Manuel Sauceverde.

Editorial: Cómics Poéticos (https://www.comicspoeticos.com/ ).

Formato: Hipertexto (Libro digital).

Link: https://comicspoeticos.itch.io/ca