Luis Majín Rodríguez
LUIS MAJÍN RODRÍGUEZ PASTRANA NACIÓ EN MONTERÍA Y SE RADICÓ EN LA CIUDAD SANTIAGO DE CALI. ESTUDIOS DE LICENCIATURA EN CIENCIAS SOCIALES, UNIVERSIDAD SANTIAGO DE CALI
– MAESTRÍA EN GESTIÓN PÚBLICA, UNIVERSIDAD SANTIAGO DE CALI
– PROFESOR DE FILOSOFÍA DEL DEPARTAMENTO DE HUMANIDADES DE LA UNIVERSIDAD SANTIAGO DE CALI
– PUBLICACIONES: AMÉRICA EN EL PENSAMIENTO DE ALEJO CARPENTIER, EDITORIAL POEMIA, ABRIL DE 2008
CONCIENCIA Y UTOPÍA DEL HOMBRE AMERICANO, AUTOR: EDUARDO PASTRANA RODRÍGUEZ. COMPILADOR LUIS MAJÍN RODRÍGUEZ PASTRANA, POEMIA, JUNIO 2009
COAUTOR DEL LIBRO: COLOMBIA Y BRASIL: ¿SOCIOS ESTRATÉGICOS EN LA CONSTRUCCIÓN DE SURAMÉRICA?, CAPÍTULO TITULADO: LA TRADICIÓN, LO POPULAR Y LO ARTÍSTICO EN BRASIL Y SUS SIMILITUDES CON COLOMBIA, EDITORIAL PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA- BOGOTÁ, DICIEMBRE 12 DE 2012
– MIEMBRO DEL GRUPO DE ESTUDIOS «EL PRETIL», FUNDADO POR EL MAESTRO EDUARDO PASTRANA RODRÍGUEZ

 

La muerte del arte

I

Lo que más asombra cuando se estudia Hegel es la plúmbea densidad de su lenguaje, que no se satisface sino después de abordar lo inconmensurable del cosmos y de la complexa urdimbre histórica. Para el pensador nacido en Stuttgart en 1770 y que era mayor que Schelling, comenzó su indagación filosófica bastantes años después que él tomándose este tiempo en adquirir la cultura que Fichte declaraba completamente inútil para el teórico de la filosofía; excelente helenista y conocedor del universo poético de Lucrecio, iniciado en las matemáticas y en las ciencias empírico-analíticas. Hegel fundamenta su proteica reflexión en un saber enciclopédico. En él es digno de admirar la ciclópea severidad dialéctica en su monumental Ciencia de la lógica y la deslumbrante inspiración que subyace en su  Fenomenología del espíritu en que la marmórea soberanía del pasado, se manifiesta en la totalidad desgarrada del mundo moderno, el encanto y la gracia soberana, la ductibilidad y la elocuencia, la serena belleza del estilo polifónico que como en una fuga de Bach en fugaces momentos confluyen en su Estética.

Il

En varios pasajes de su intrincada obra, pero fundamentalmente en sus lecciones de Estética y en Fenomenología del espíritu, aquella vasta obra edificada sobre el basamento granítico de la idea, Hegel de manera enjundiosa meditó el tema de la muerte del arte. Pero el gran filósofo no razona como sepultador de una de las fuerzas que más enaltecen al ser humano.  Aludiendo al arte griego, el pensador devela lo que subyace en el escenario agonal del teatro: muerto los dioses, los mitos…el arte feneció. En los estudios conocidos de la historia del arte, de tratadistas tan notables como Gombrich y Hauser, la última exposición del celebrado arte dramático y su compleja epifanía fue la comedia. Que entre otras cosas puso en cuestión todo lo vulgar y corrupto de los charlatanes  y politiqueros de Atenas. Aristófanes el padre de la comedia, quien fuera un enamorado de la paz y la justicia, todo lo sometió a una despiadada demolición. Ni Sócrates el insigne maestro de Platón con su sistema filosófico humanizador y pedagógico se salvó. La alétheia de los tiempos dorados quedó entre los frisos y los escombros del Partenón en la legendaria hélade.

III

El tema central de El nombre de la rosa, la muy citada y poco leída novela del filósofo y lingüista italiano Umberto Eco, lo constituye la hybris que subyace en el espíritu griego. Durante siglos la tradición judeo-cristiana ha revelado, que Aristóteles en su comedia da cuenta del profundo entronque filosófico que produce la risa. Pero que ese libro se encuentra extraviado y es necesario buscarlo y leerlo, para de esa manera resolver los dramas que aquejan a la humanidad.  Los clérigos de la abadía de El nombre de la rosa, buscan el libro en la inmensa biblioteca. Una biblioteca feudal, penumbrosa, prohibida y llena de misterios, donde el espíritu maligno se encuentra constantemente al acecho. Se suceden los horrendos crímenes, el ingenio detectivesco, pero aquel libro envenenando dedicado a la comedia no aparece. Pese a que la biblioteca fue devorada por las llamas el libro anda en algún lugar desafiando los dilemas del poder. Los que ostentan el poder, los tiranos que violan los derechos humanos, los que queman libros y aquellos que persiguen a los poetas, filósofos y científicos, como el expresidente norteamericano Donald Trump y el actual presidente de Brasil Bolsonaro, temen que llegue el tiempo de la risa y de la paz, que Aristófanes recrea en su teatro. El filósofo y poeta argentino Jorge Luis Borges señalaba, que los príncipes construían murallas y se inventaban las guerras.

lV

Hegel, en tanto que teórico De lo bello y sus formas, en su inmensurable reflexión filosófica, a extraordinarias plétoras conceptuales consideraba que el hombre es posesor de la potencia identificadora, la que hace la creación artística posible e inevitable y en consecuencia consustancial a su propia existencia. El arte ha proporcionado, por su parte, lo mismo que la ciencia y la filosofía: la irisdiscencia del espíritu frente a la servidumbre, es decir, liberación de la conciencia servil, la cual se encontraba en la simple y pasiva asunción de la cosidad enmascarada y hecha fetiche.

A pesar de la muerte y resurrección del arte en la concepción hegeliana, los románticos alemanes interpretaron mal a Hegel. El genial poeta Novalis, autor de Los sublimes himnos de la noche discípulo de Schiller y de Fichte, por ejemplo, creyó que el arte empieza a fenecer si se abre a la reflexión. La poesía, afirmaba Novalis debe transcender únicamente en las esferas de la ensoñación. El romántico teme que la interpretación le dañe la vivencia incomunicable e inefable de lo bello, del amor; la impresión del conjunto y los elementos que lo configuran. El trascendentalismo de Kant, leído también por los románticos no es bien interpretado. No obstante, para el tratadista de Crítica del juicio, el arte lo conduce más lejos de donde quería mantener delimitada la racionalidad, ya que: «El objeto estético, cualquiera que sea, provoca el libre juego de nuestras facultades».  Para el filósofo de Königsberg el uno-todo del arte, constituye la compleja adjunción con lo humano. Todo se sintetiza en la guerra que los románticos le declararon al Racionalismo. Los románticos afirmaban, y con cierta razón, que la concepción racional del mundo ignoró el valor de la mitología popular, el almíbar de los sueños, el delirio, la locura, las nociones de la caballería andante, el amor cortés, las pasiones desbordantes del río de Heráclito que hacen del hombre una criatura sublime muy próxima a los dioses como pensó Schiller.

V

Las obstusas corrientes estéticas postmodernas, rivalizan con los románticos del siglo XIX en torno a la configuradora sombra de la muerte que atormenta al arte. Los postmodernos han dado en la perla ideológica de asegurar que la historia ha muerto y con ella los metarrelatos, además, declaran muerto al sujeto e inútil todo esfuerzo por rescatarlo del limbo y la alienación en que se haya. Desconociendo   que en el devenir histórico siempre existe «algo otro que se avecina».  Que al arte simplemente le queda el consuelo amargo de mirar al pasado y elaborar expresiones eclécticas carentes por completo de creación y originalidad. Además para ellos, también fenecieron los tiempos de la semiótica aplicada a los objetos y signos sin excepción, y el estructuralismo con su ambiciosa omnipresencia; desconociendo que el fundamento del arte planteado por Hegel, es el susbtrato, la inmediatez sólida de la esencia; y no los planteamientos superficiales elaborados por Jean-Francois Lyotard y todos sus corifeos.

Luis Majín. 🦉