“Para nombrar a un hombre se necesitan todas las palabras” -Roberto Juarroz-

Tercer año de la peste planetaria. Año del tigre, según los chinos que algo más de nosotros saben y no nos dicen sobre esta peste. En nuestra era no hubo nada como la peste, muerte y estupidez son los efectos más sobresalientes del virus. A cada letra de nuestro alfabeto corresponde un efecto, una trama, un momento vivido durante este tiempo, la peste llegó para quedarse y sus variantes ya permiten otra lectura. Efecto noche con Bernard Herrmann entonces…y Tucídides y Heródoto.

Neuróticos y médicos sin vacunarse, caos, rebeldía y miedo. Perdida de los sentidos.

A.C., D.C.: Antes fue antes de Cristo y después de Cristo, ahora es antes del COVID 19 y después del COVID 19. Si habrá un después.

Amor: Al inicio fue a distancia, distante, distraído y destruido, luego fue distópico. Fue desamor. Mañana más que duendo ojalá sea desaguisado.

Arte: “La poesía es una respuesta a la necesidad diaria de arreglar el mundo” -Wallace Stevens-, sirvió y de mucho en este largo tiempo en ausencia del contacto. Aunque virtual, el arte nos ayudó, y mucho.

Barbijo: ¿Si Persona es Mascara, mascara con barbijo es una alteración de la máscara?

Bosch y Brueghel: Sus obras son apocalípticas, hay mucho de lo que estamos viviendo en la actualidad en sus personajes dantescos, en sus mascaras estropeadas, en la miseria y la violencia, en el dolor y en las expresiones de sus rostros, en las malformaciones de los cuerpos.

Clima: Llueve gobierno ladrón, se decía el siglo pasado, llovió también durante la peste y sigue lloviendo y siguen robando todos los gobiernos del mundo. De tanta lluvia el mundo se pudrió. De tantos robos los gobiernos se homologaron. ¡Y los políticos siguen negando el cambio climático!

Conciertos: Desaparecieron, ningún contacto, no hubo sudor, los gritos y las euforias fueron encasillados en la Web. Desempolvamos Lives para no extrañar la presencia.

Cuarentena: Siempre fue una opinión, la matemática: hoy las cuarentenas de 15, 21, 30 días tergiversan la quarantena veneciana. Y un vocabulario de adjetivos la acompañó: rígida, flexible, estricta, total, dinámica. De toda manera, siempre en pocos casos cumplida.

Distanciamiento social: Se venía desde hace tiempo. Y llegó. El largo descamino empezado en los años ochenta encontró su momento. “Hay amigos que no veo desde el 2019…”

Dolor: Es con el miedo el motor de nuestras vidas…también “…della vita il doloroso amore” (Umberto Saba, Ulisse). Pero Ulises, el hombre que “sufre muchos dolores” extrajo la metis para salvarse, y también el dolor fue vencido.

Encapsulamiento: Ciudades y barrios, países al completo, un preservativo sobre rascacielos y casas. Uno de los tantos términos que nunca utilizamos se vio de repente actual, y adentro de nuestras mismas capsulas.

Escuela: La entropía escolar se desnudó. Su étimo griego agradeció.

Filosofía: Desde la pregunta que Derrida hizo a Fukuyama, la filosofía pareció haberse tomado una vacación. Hoy la sociedad del espectáculo reclutó a moros y cristianos y la pregunta de Derrida sigue sin respuesta.

Kafka: Escribirá muchas cartas a Milena y una al Padre, será procesado, amará a Gregor Samsa y a Josef K., será un artista del hambre, en un castillo, ante la ley, será el más actual de todos, hoy y siempre.

Literatura: No hubo época sin pandemias, no hubo escrituras sin enfermedades, toda la literatura está llena de enfermos y de muerte, la de ayer busca influenciar la de mañana, ¿Quiénes fueron los precursores de Homero?

Miedo: Y el coraje de enfrentar las adversidades, solo el hombre puede vencerle al miedo, por ser lo que también lo generó.

Médicos: vax-no vax, la ciencia desmoronada por científicos en un imposible orden del caos. Tal vez la más grande decepción fue oír a un médico contradecir a la ciencia.

Defoe: Lo conocemos más por el Robinson Crusoe, pero su Diario del año de la peste narró con anticipación nuestro delirio.

Muerte: La última lección que no quisiéramos aprender. Los Anquises se fueron primero, luego los amigos de nuestra generación. Una vez oí narrar que en las guerras los viejos entierran a los jóvenes y en paz son los jóvenes en enterrar a los viejos, hoy que enterramos viejos y jóvenes ¿que estamos viviendo, la guerra o la paz?

Normalidad: Estéril lo era ya antes…hoy hay quien la extraña.

Pandemia: Por la primera vez en la historia fue planetaria, desde Tucídides y Heródoto hasta David Quammen, para volverse pandemonio.

Pandemonio: Del Paraiso perdido de Milton, la poesía es salvífica. 

Peste (La): En Orán aquella vez y siempre, hubo afectos y solidaridad, Albert Camus creyó, y sigue creyendo, en que «En el hombre hay más cosas dignas de admiración que de desprecio».

Política: Se volvió tecno política, en un olvido sin dioses y sin Aristóteles. Queda una teoría sin una (feliz) praxis.

Spillover: Un libro abrumador, luego el silencio, también abrumador.

Tampón: Un hisopo que muchas veces hizo dar positivo hasta a las piedras.

Vacunas: Creer que una industria farmacéutica produzca fármacos por filantropía es una ingenuidad, pero no entender que tres cosas, el uso del barbijo, el distanciamiento social y las vacunas, hasta hoy han hecho que bajen los contagios y el efecto de la peste, es estúpido. 

Virus: “Te charquea” me dijo el Charly, y así vi sus efectos en muchos cuerpos, yo perdí el olfato, sigo sin saborear como antes, veo siempre menos de cerca.

Verdad y método: En el actual frenesí es una lectura aconsejable.

Wuhan: Nuestros escasos conocimientos, asociados con la impenetrabilidad del sistema chino, no nos permiten aun confirmar que fue ahí donde todo hubo inicio…en diez días ahí levantaron un hospital de emergencia para la peste, y después el silencio y a más de dos años del inicio de la peste, es más lo que no sabemos de lo que realmente sabemos de Wuhan.

Se acabará también esta peste -de pandemia a endemia- y nosotros seguiremos sin saber nunca la verdad.

Maurizio Bagatin, enero 2021