Barichara
Escribe: Arturo Prado Lima
Desde aquellos balcones de nuestra juventud solíamos mirar el tiempo ensartado en los picachos que rodeaban las preguntas más abstractas y reales sobre el mundo. Un fotógrafo sin un balcón no tiene altas miras y se queda en la superficie. Se conforma con la idea de que la fotografía, (también la poesía, la música, el teatro…), como lo han sostenido muchas y muchos desde siempre, es el espejo de la realidad. Pero un fotógrafo con un balcón dentro del alma es al mismo tiempo un martillo y un bisturí para hurgar dentro de lo que ve, para, precisamente, sacarle alma, el peso, los colores, las texturas y esas dimensiones desconocidas que tienen los seres, las cosas y los procesos existenciales. Jaime Flórez Meza, un periodista y actor con alma de viajero, es uno de estos hombres que se sube a su propio balcón y observa y transforma la vieja calle en una obra de arte, dándole movilidad a lo que está inmóvil, convirtiendo lo local en universal, internando a quienes no conocemos la belleza de otros lugares, a las entrañas de su naturaleza, moldeada por las costumbres y las razones de sus habitantes.
Los balcones de Filandia ( imágenes 1 a 5 ), departamento de Quindío, fotografiados por Jaime, despojados de sus habitantes, son un retrato luminoso que exhiben su alma y sus emociones. Son ellos los protagonistas, son ellos el centro de atención, son ellos los que toman la palabra y exhiben su silencio lineal y pensativo para que el mundo sepa que están ahí y que son parte de la vida y de los sueños de toda la humanidad.
Este es un viaje, de los tantos que ha hecho Jaime por el mundo, en que deja reflejado su paso, cuya huella fotográfica no le es indiferente a nadie. Esto es en los departamentos de Quindío y Santander, Colombia.
FOTOGRAFÍA: JAIME FLÓREZ MEZA





Salento Nocturno, donde esquinas y balcones, colores y silencios hacen de este pueblo un sueño vivo que solo es interrumpido por un fotógrafo de paso que se apoya en su sensibilidad creativa para darle rostro a la soledad de nuestros pueblos.



Finca Cafetera «El Ocaso», a 4 kilómetros de Salento, donde el olor de los cafetales esculpe diariamente la identidad de sus habitantes.




Barichara, departamento de Santander, otro pueblo donde se puede leer la historia, la poesía y la filosofía de quienes habitaron y habitan esta bella región. Las piedras de sus calles y la cal de sus paredes son auténticos monumentos a la memoria de quienes moldearon la identidad y el saber de sus gentes.




Cañón de Chicamocha, segundo cañón más grande del mundo, uno de los lugares donde el tiempo es más largo, el espacio más ancho y la vida más grande. Jaime Flórez nos invita con sus fotografías a emular las condiciones de estos paraísos desconocidos y cuidar de ellos para que nuestra memoria no sucumba a la fragilidad de los tiempos modernos.





JAIME FLÓREZ MEZA EN EL PARQUE NACIONAL DE CHICAMOCHA




