Escribe: Arturo Prado Lima

El jazz, el instante eterno, lo eterno hecho instante, como en El perseguidor, de Julio Cortázar, donde Jhonny Carter, el protagonista, entra en trance bajo los efectos de los sonidos del silencio que le rodean, olvidado del mundo y sus habitantes, y ya no es el hombre que interpreta el jazz, sino él mismo es el jazz, el sonido que viene desde él mismo y va hacia sí mismo, sin ruta, sin meta, incluso sin camino. Solo en esas condiciones el protagonista tiene la oportunidad de burlar al tiempo. Vive tanto en el lapso de su creación musical, que en un atisbo de realidad, piensa que ya ha tocado demasiado y que el público estará cansado. Cree que ha tocado más de 15 minutos. Yo creo que en ese momento pensó que ha estado tocando años aquel jazz definitivamente instantáneo, y deja de tocar: cae a tierra, a los aplausos, a los gritos. En realidad, solo ha tocado 3 minutos. Pero, incluso, aquellos y aquellas, que se dejaron arrastrar por las corrientes musicales de Johnny Carter, asistieron a la única forma de alargar el tiempo: construyendo una realidad diferente a través de la música.

Es lo que le ha sucedido a Valentín Kovatchev al pintar sus cuadros sobre la música y perderse en el tiempo, también sin ruta, sin bocetos para sus cuadros, sin proyecciones de colores o texturas prepensadas. Por eso sus cuadros tienen el reflejo de otras latitudes y un espectador atento puede oír la flauta, el piano, la guitarra y los silencios de que se compone una buena pieza musical, como las de aquel inolvidable Charlie Parker, en cuya vitalidad musical se basa Julio Cortázar para dar vida al personaje de su cuento. Valentín es ya un pintor clásico de nuestros tiempos.

Con esta muestra, conexionnortesur.com quiere celebrar la existencia de otro ser humano que busca, en las marañas insondables de otras realidades, el arte capaz de desestabilizar las normas establecidas para introducirnos en esas otras sensaciones que suelen despertarse al mirar una obra pictórica de esta magnitud.

He conversado con el pintor Búlgaro y con Charito, su musa, su canción siempre inédita, y los invito a internarse en esta conversación y esta obra.

¿Cuando pinta esos instrumentos musicales los escucha realmente o los imagina?

Sí, todos los instrumentos que pinto los he escuchado antes muchas veces. Desde siempre necesito escuchar música mientras trabajo.  Clásica y jazz sobre todo.

¿Colorear la música es una forma de inventarla de nuevo?

Colorear la música es componerla y reinventarla bajo mi visión plástica.

¿Qué tipo de música escucha mientras pinta?

Escucho sobre todo clásica y jazz, tengo cientos de grabaciones (grababa cassets por la noche en los programas de clásica de medianoche y trabajaba al mismo tiempo) y CD. Sin la música no sé si podría trabajar, no me lo puedo imaginar …

El jazz es una música instantánea, pienso yo que no tiene un boceto a mano. ¿Sigue usted en alguna ocasión las reglas del Jazz?

Mi obra en general es toda improvisación como el jazz, cada instante es nuevo, es frescura, como cada línea o cada pincelada… en cada lienzo o dibujo, o sobre la plancha de metal, en el caso de mis aguafuertes. Por eso nunca jamás hago ningún boceto ni dibujo previo de mis obras, nunca tengo toda la idea en mi cabeza.

Por ejemplo Cuando tengo que retratar o representar a algún personaje, tengo una referencia pero nada más, el resto de la composición va “naciendo” sola… voy improvisando y la música me ayuda mucho a ello. El blues también, p.e. Ray Charles es vibrante como su música y tiene mucho jazz y blues. Está lleno de fuerza…

Kind of blue de Miles Davis, sin duda, también ha ayudado en los títulos de algunas obras…Coltrain, Benny Goodman, Amstrong, Ella Fitzgerald, Menuhin, Thelonious Monk, Charlie Parker, Count Basie, Duke Ellington…

¿Cómo define, finalmente, su estilo pictórico de esta serie musical?

No puedo definir mi estilo, para eso están los críticos de arte que lo engloban en corrientes como surrealismo, realismo mágico o de la metafísica, pero yo no pienso en nada de eso cuando trabajo, ni siquiera pienso cuando creo mis obras, me dejo llevar por la magia de la música, es algo que simplemente sucede y ahí queda plasmado.

Soy el primer sorprendido al ver qué es lo que he hecho, a veces, después de mucho tiempo, quizás años, descubro detalles y mensajes en mis obras que ni siquiera he sido consciente de ello en su creación. Es algo inexplicable, pero ahí está. Muchas veces son los espectadores los que ven algo que yo no he visto…

LA MÚSICA EN LA OBRA DE VALENTÍN KOVATCHEV

DESDE LA PERSPECTIVA DE CHARO ESCOBAR

La obra de Valentín no podría entenderse sin la presencia de la música. En su más tierna infancia, con seis años, comienza sus primeras clases de violín, guitarra española y dibujo. Debido a su gran timidez abandonaría la música y se centraría en el dibujo, su gran pasión.

Al cumplir los quince años ingresa en el Liceo de Bellas Artes de Sofía (Bachillerato Artístico). Posteriormente, cursará la carrera de Bellas Artes, pero en la especialidad de grabado y no en pintura, como él quería, debido al casual descubrimiento de daltonismo en el reconocimiento  médico para el servicio militar, lo que motivó el cambio.

Esa alteración de colores en su visión vendría a enriquecer la gama cromática de su obra.

Después de décadas de dedicación exclusiva al grabado, con la invención de su propia técnica al aguafuerte, por la que ha sido reconocido internacionalmente en numerosas ocasiones, retomaría su otra gran pasión: la pintura.

Valentín es un apasionado de la música clásica, jazz, blues… en donde no solo encuentra inspiración, sino un acompañamiento en la soledad de su estudio, donde compone libremente, sin partitura ni boceto previo alguno. Todas sus obras son fruto de la improvisación, como el jazz, como él bien dice.

También es un gran conocedor de la vida y obra de todos los genios a los que venera y escucha. Bennie Goodman, Yahudi Menuhin, Ray Charles, Pablo Casals, Miles Davis, Jimmy Hendrix, Elvis Presley… algunos ejemplos que él ha plasmado en sus lienzos, pero a mí personalmente me fascinan esas figuras femeninas, etéreas, que indagan en otras músicas, quizás la música del alma de cada uno, del que la crea, del que la escucha, o del que la contempla…

                       EL JAZZ Y SUS PROTAGONISTAS

Bennie Goodman, Yahudi Menuhin, Ray Charles, Pablo Casals, Miles Davis, Jimmy Hendrix, Elvis Presley…

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