Fotocomposición de Alejandro Prado Flórez – (Barichara, Santander, Colombia, y Jaime Flórez Meza)

conexiónnortesur.com

¿Qué habrá más allá del horizonte? Una pregunta que leí, o escuché, en los tiempos en que conocí a Jaime Flórez Meza. Me lo presentó su hermana, Nubia Elena. Tenía unos ojos grandes y una mirada sin fondo y parecía estar, precisamente, más allá del horizonte de aquella época de trifulcas estudiantiles y sueños aún sin colocar en el horno, porque, entre otras cosas, no sabíamos que todo aquello que imaginábamos se tenía que cocer a fuego lento, y aún no teníamos noticias de dónde podríamos encontrar ese horno. Ya desde entonces Jaime tenía fija en la retina una perspectiva, pero el punto en el horizonte estaba sin ubicar. Se fue a Bogotá e incursionó a fondo en el teatro. “Más allá del Infierno”, “Pedro Páramo”, para poner dos ejemplos, serían los caminos que lo llevarían a las profundidades de la actuación, a las pesadillas y a los sueños de los dramaturgos y escritores, directores, escenógrafos, público y salas de teatro. Pudimos verlo en plena actuación y sus perspectivas, según Agustín Núñez, el director del CET (Centro de Expresión Teatral), eran ilimitadas.

Luego rompió el cordón umbilical colombiano y voló hacia Asunción del Paraguay donde amplió el horizonte con “Yo, el supremo”, de Roa Bastos, a quien llegó a conocer tanto en su literatura como personalmente. De vuelta, después de  muchos años, estudió periodismo, de cuya labor y rigurosidad ensayística e investigativa también da fe esta revista. Paralelamente, se dedicó a recorrer el mundo. Jaime es un nómada en sí mismo. Ese nomadismo que con el paso del tiempo lo ha ido plasmando en la fotografía, una de las artes donde la perspectiva es uno de los ejes principales de la imagen.

Conexionnortesur.com ha sido una de las revistas virtuales que ha contado con su valiosa colaboración y nos ha permitido publicar sus capturas fotográficas. En ellas hay mucho que ver, oler y sentir. Haciendo un recorrido sobre lo publicado, nos hemos centrado en la perspectiva, ya que de ella dependen las sombras, la luz, el color, la orientación de la imagen y  la propia intención de la captura.

He aquí una de ellas. La vieja Atenas subterránea y al fondo el punto disperso de la luz. El punto universal, el todo esparcido, la realidad encandilada. La acción de fotografiar se ejerce desde las sombras.  Se ejecuta desde el interior de la construcción y el interior personal, dando como resultado una imagen cavernaria rumbo a una modernidad que se intuye más allá del punto de fuga.

LA PEDRERA (BARCELONA) Gaudí era un maestro de la perspectiva. Jaime  logra  que el espectador busque en el fondo de la imagen la forma de salir de la caverna que ahora se muestra en un estado más actual. El encierro arqueado se hace cada vez más pequeño mientras la perspectiva de salir a luz es más evidente.

CASA VICENS (BARCELONA) La perspectiva hacia arriba, hacia el infinito. El horizonte como una forma de liberación y al mismo tiempo como una amenaza de confinamiento, sentimiento que se disipa cuando el punto de fuga es desafiado por una paloma, por el instante del disparo, por la intención de salir de una vez por todas hacia espacio abierto.

En esta imagen del MURO DE BERLÍN, o lo que queda de él, el punto de mira está en el tercer ojo. En este caso, el punto de fuga donde Jaime pone el ojo es el estado de ánimo del personaje captado, poniendo de relieve que los estados anímicos son esenciales cuando se trata de captar la realidad de un instante.

Ancha, muy ancha la mirada, la dirección, el fondo. LAS CATARATAS DE IGUAZÚ y la neblina de su propia acción sobe la pendiente, terminan por perder la perspectiva gráfica, pero no la intención misma de captar la esencia de la naturaleza que tiene como magia el hecho de ser punto de fuga desde cualquier sitio que se la aborde. Todas estas fotos darían para un ensayo sobre la vida, el destino, las incógnitas, la libertad y la muerte. No es sino sentarse frente a una de estas imágenes para preguntarnos qué hay más allá de la foto, más acá de la razón, más lejos de uno mismo.

SAN MIGUEL DE ALLENDE, el poblado mexicano de los colores al aire libre, donde Jaime capta la luz bifurcada en tradición,  colorido y trazo de sus calles que nos llevan, ahora sí, a un destino posible: a nuestro hogar. Es una imagen cuya perspectiva está más cercana, y aun así el final de la calle no es posible verse porque tuerce su destino hacia uno de sus lados. Sin embargo se siente la vecindad. Sus gentes hacen gala de un silencio sonoro y eso es vital en la fotografía.

Nos trae de cabeza el recuerdo de los pueblos del sur donde, a pesar de la nitidez de la construcción, uno no sabe en dónde está el punto de partida: ¿viene de una de las calles hacia la cámara, o es desde la cámara de donde parte la realidad? Esta es una metáfora perfecta de la vida. Quizás el autor la vea de otra manera, pero nosotros la concebimos como una interrogación, con una suerte de caminos cruzados, con una pregunta sin resolver.

PASTO (COLOMBIA)  La crónica de un país que se desangra cuya perspectiva aún está por definirse. Todo en una imagen, sin más horizonte que el lugar de la muerte, el desprecio por la vida, el destino de un país mapeado en los andenes y en las calles.

La perspectiva en las fotografías de Jaime Flórez Meza, además de contar anécdotas visuales y narrar historias urbanas de nuestra época, es una fuente de conocimiento del mundo real que está más allá de las posibilidades de muchos. Jaime nos muestra, con arte y sapiencia, lo que está más allá del horizonte, del otro lado de los Andes, de la otra orilla del Atlántico y, del mismo interior colombiano que muchos solo conocemos a través de sus fotografías.

Gracias Jaime por tu generosidad al compartir esa experiencia fotográfica. Que haya más por muchos años y que tengamos la fortuna de verla.