Este miércoles 30 de octubre, a las 20:00 horas, Miguel Iriarte, poeta colombiano, cerrará su ciclo de lecturas en España con la presentación de su libro «Semana Santa de mi boca» en el espacio cultural múltiple de Big Tree Books, ubicado en la Calle de las dos hermanas, Lavapies, Madrid. Contará con la compañía y presentación de la poeta, actriz y gestora cultural barranquillera, Lilian Pallares.

SEMANA SANTA DE MI BOCA

Sólo me queda tu ausencia repetida.

Es eso todo lo que tengo.

Tú que te desapareces, que te esfumas

en la ráfaga alisia que estremece mis ramas.

Aire que nada dice.

Brisa del río que viene siempre ahogada.

Cada vez que te pierdes de mí

más cercana del centro de mis sueños yo te encuentro.

Más hundida en el pozo rojo de mi sangre.

Más lejana de mis manos

                                  que quisieran tocarte.

Por eso sueño.

Para ordenar la defectuosa realidad

                                    de no tenerte.

Para recomponerle a Dios

los terribles descuidos de su oficio.

Para llegar a ti primero que la muerte.

Película de miedo

sobre la piel lustrosa de la noche.

Parejas intocables somos

frente a un telón de tiempo

desde donde nos miran los duendes del deseo,

asomados distantes al mar antiguo de Taganga.

Desde el claro mirador de las alturas.

Desde el ojo de un pez que nos ve allí

puestos los dos para un hambre anterior a toda sed.

Y sin embargo ausentes

                            en la extraña ceremonia del olvido.

Pintura viva de este mar

para el consumo de mis ojos del alma,

con los mismos que te miro

siempre que quiero verte y no te veo.

Espejo desierto de una sal que arde.

Paisaje en el que navegan mis adentros.

Podrás, ahora que ya sabes de mi andar

                  en el feliz dolor de la poesía,

que voy en vuelo fácil de la nada del sueño

a mis silencios             y viceversa.

¿Podrás, repito,

entender por fin que un amor por más callado

no tiene que ser menor amor?

Déjate hallar,

perdida medicina de mi ahogo.

Déjame ponerte las manos encima,

                                 virgen gemela,

idéntica deidad a la que van mis rezos dirigidos.

Dulce moreno de trópico de almíbar.

Miel de ciruelas

para la Semana Santa de mi boca.

 

 

 

EL MAR QUE TODO SIGNIFICA

                                                                     ¿Quien es mar?

                                                                                         J.L. Borges

Tengo de frente al mar, pero no veo su rostro.

El rostro del mar: un juego de gestos

que recuenta la historia verdadera.

Tengo de frente al mar

pero sólo sus pies me avisan su presencia

siempre oscilante entre el intenso dolor de la belleza

y el terror.

Este mar que tengo ahora paseando su marea

por mi desorbitado asombro

es una cosa viva y elocuente, empujada de luz

por la fuerza de un sol en estertores.

Se diría que lo reto y que me atrevo

a tomar su oleaje por los cuernos.

O que él huye de mí, de mis palabras, de esta forma

de aprehenderlo que lo irrita y lo violenta.

Pero sigo informando de la vibrante lámina del mar

inscrita de múltiples verdades.

De este mar que se extiende hasta lo último

y asciende con azules diferentes por el cielo,

rumbo al asilo de las nubes,

al hospital de las convalecientes lluvias.

Detrás de mí, y por toda la casa

    —que soporta también el delirante monólogo del sol—

pasea un fantasma que pone toda su sal en seducirla

para que leve las anclas y se atreva a lavar sus intestinos

en ese mar que intenta y se regresa

cuando muerde el terreno de sus plantas.

Pero la casa duda,

y él pone toda su espuma en incitarla

a que tome la loca decisión de hacer la mar

hacia otras tierras de aguas diferentes,

a que beba la muerte de sus sales,

a que pruebe la baba alimenticia de sus algas,

y chupe las espinas del océano

como un viejo pescador premiado con la cola del pez

con que nutrió sus sueños de marino.

Sin embargo, el amor no se descuida.

Ha estado volando desde anoche

como un pájaro que reconoce cada fronda

en la que pueda anidar la temporada.

Amar.

Para cumplir con el llamado permanente

que viene subiendo desde abisales sueños.

Desde las más recónditas sales del origen.

Pero la casa se agarra de las piedras.

Rompe olas. Se afirma. Se resiste.

Dice que no. Porque desde sus claraboyas y postigos

ha visto demasiado el mar

y sabe que siempre

                               recomienza.

… La tarde entonces deja ya de ser tarde…

Y la noche prefigura sus desórdenes

por los blandos alrededores de los muslos.

Y siempre se ha oído por ahí que en esos agitados

suburbios de los cuerpos

                    —y a tales horas—

hay una guerra constante de poderosas sinrazones y deseos

para explicarnos en la noche del mar

y en el agua de la noche.

Combates que dejan insuficiente la palabra.

A la deriva…

Perdida en el mar. Que todo significa.

 

ORACIÓN DE LA SAL

                                                                      A mis hijos
He venido a decirlo

con lo que puede haber de mar en mis palabras.

Este plato de sal, queridos hijos

Estos granos de sal que he traído desde el mar

                                                       esta mañana,

han sido cultivados en su extensa verdad

                                               desde hace siglos.

Y se los he ganado a las tormentas de mi alma

Y a los monstruos del miedo que persiguen mis delfines

Y a los misterios del fondo que me llaman.

Están aquí, muchachos, para calmar

                                 la pobreza de esta casa.

Y para iluminar la bruma de este muelle

en el que sólo atracan recuerdos y fantasmas.

Orín de tiempo y ahogados de otras aguas.

No la rieguen en la tabla de la mesa.

No dejen que su diamante más perfecto

se confunda en el desorden de la tierra.

No permitan que arda en la candela.

No se alimenten con ella en demasía.

Ni derramen su salmuera en la herida equivocada,

abierta

por la hoja de metal o por la pena.

Pero, ante todo,

no dejen que sus sueños la corrompan

y así estarán salvados de la nada.

Este deseo de sal amada mía

tiene que ser navegado en tus rincones.

Para que se alimente el hambre de mi lengua.

Para salvar mi corazón con ese aliño.

Para llevarme un recuerdo de sabores.

Y no mirar atrás, estatua calcinada del olvido.

Señor.

Aparta la sal de mis pupilas.

Déjame ver el mar desde tu orilla.

Guarda la sal de aquellos que tienen mala suerte.

Ten para mí la cruda sal de cada día.

La de mi pan, la de mi amor y la poesía.

Lo que se dice de «Semana Santa en mi boca

…En el centro del libro se encuentra la carnavalización y la profanación, entendidos como tiempos de renovación y fiesta, liberación, rito y sincretismo (Bajtin, 1993). En la Semana santa deja de operar la religión y aparece la transgresión del deseo. Se abolen las distancias: el contacto de esferas y relaciones sociales se disuelve. Se entremezclan, entonces, a través de la hierofanía (término de Mircea Eliade que le sirve para llamar a las manifestaciones sagradas combinadas en el mundo de lo profano) la práctica religiosa de la Semana santa y de sus ritos, cuestionando el pensamiento occidental, pero al mismo tiempo su conciliación. Iriarte reconcilia lo alto y lo bajo, el deseo y el sexo con la religión, bajo una crítica que desentroniza, pero asimila.

ADALBERTO BOLAÑO SANDOVAL

Poeta, crítico literario, investigador. Colombiano

…Rodeada como está esta poesía con los torzales del asedio, Miguel Iriarte nos lleva de la mano por sus caminos de desconsuelo, nos conquista, nos reclama y termina por convencernos. Y le acompañamos entonces dolientemente, hondamente, en busca de sus sales de duelo y amargura. No se puede pedir nada más a un poeta, sino que nos conduzca por regiones ignotas, difíciles, de nuestras vidas, que por medio de su escalpelo se abren y brota entonces una sangre, la sangre del espíritu, en la que nos vemos de una forma nueva, pero verdadera. Una forma esquiva tal vez, pero verdadera.

GUSTAVO IBARRA MERLANO

Poeta, crítico de cine y literatura, que enseñó a García Márquez los clásicos griegos y españoles. Colombiano.

 Un libro de la desacralización. Un poemario donde el esencial Caribe, mezcla de diversas sensualidades, se revela ante el dogmatismo y las mutilaciones religiosas. Un canto al goce pleno del cuerpo, al descubrimiento de sabores, sensaciones e ideas que nos conducen al desembozado disfrute del sexo: desde una manera de aderezar el pescado, hasta un dulce pregonado a la sombra de los soportales; desde una conversación aparentemente baladí, pero cargada de significados e intenciones profundas, hasta la contemplación del mar, fuente de energía, vivificante mensajero que, como pedía Alberti, no siempre debe arrojar ‘una perla, un pez, un hombre ahogado.

ALEX FLEITES, Poeta, curador y crítico de arte. Cubano

 

…En el curso de este poema (es un sólo canto por debajo de la aparente disposición en poemas individuales) Iriarte experimenta con su autodeconstrucción: evita desempeñar el rol absoluto de demiurgo para limitarse a ser un secretario que toma dictado de la polifonía periférica que pretende escamotear al silencio; se filtran felices las expresiones del más puro coloquialismo doméstico que dotan al discurso de tibieza, cercanía, democracia, al entreverarse con la cosquilleante parodia que desplaza los sentidos habituales, la corrección, el fetichismo tipo Síndrome de Stendhal.

ERNESTO GÓMEZ MENDOZA

Crítico de cine y literatura. Colombiano

 

…Hombre anclado sobre la marea del anchuroso río Magdalena, Miguel Iriarte, es un artista raro, de esos que se resisten a las clasificaciones críticas. Pese a sus labores burocráticas consigue salvar al lírico de oído musical, donde ritmo y melodía determinan la disposición de los versos y la ordenación de las metáforas, los retruécanos y los muy jazzísticos juegos de palabras de arritmias coloquiales y acuosas imágenes prestas a retratar los fragmentos de la existencia trágica en los márgenes caribeños y desde el vórtice del canon literario.

LUIS RAFAEL HERNÁNDEZ

Poeta, crítico literario, investigador. Cubano

 

Miguel Iriarte está sometido a las influencias del recuerdo y a las del presente urbano. Es decir, en él conviven las tenazas de la infancia y el rostro de la adultez. Su poesía así lo expresa. No ha erradicado de sus poemas la presencia del terruño, pero no puede soslayar lo que la ciudad y sus arrebatos de noche y cemento le van entregando a su siquis creativa. Puede afirmarse que Iriarte no ha desertado de sus raíces. Y no puede hacerlo porque extirpar la raíz significaría quedar flotando, quedar sin asidero, venirse de bruces. Pues aunque parezca paradójico, la raíz cultural no es sólo lo que nos sostiene y alimenta, sino también lo que nos permite mirar con solvencia hacia el cielo.

 

JOSÉ LUIS GARCÉS GONZÁLEZ

Narrador, investigador cultural, crítico literario

MIGUEL IRIARTE

Sincé (Sucre), Colombia. Poeta, periodista cultural, ensayista, gestor cultural e investigador cultural. Ha sido Director del Instituto Distrital de Cultura de Barranquilla; Secretario Departamental de Cultura y Patrimonio del Atlántico; cofundador y co-director del Festival Internacional de Jazz de Barranquilla, Barranquijazz; director de la Biblioteca Piloto del Caribe de Barranquilla; catedrático de Crítica Literaria de la Universidad del Atlántico; catedrático de Semiótica y Comunicación de la Universidad del Norte; director-editor de la revista de investigación, arte y cultura víacuarenta; co-fundador y director del Festival Internacional de Poesía en el Caribe, PoeMaRío; director del programa radial sobre fenómenos del libro y la lectura RadioGrafías de la Palabra; columnista cultural del Portal Las 2 Orillas; miembro del Consejo Nacional de Cultura del Ministerio de Cultura de Colombia; director ejecutivo de la Fundación La Cueva y director del Carnaval Internacional de las Artes. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Doy mi palabra, Segundas intenciones, Cámara de Jazz, Poemas reunidos y Semana Santa de mi boca (tres ediciones). En coautoría con Enrique Muñoz Vélez publicó el libro Historia del Jazz en Colombia. Tiene inéditos el poemario Bluesvalía, la novela La Ceja del Tigre y la colección de columnas, artículos y ensayos Yo protexto.