
Escribe: Pedro García Cueto
Sobre Alfred Hitchcock se ha escrito mucho y parece arriesgado profundizar en alguno de los aspectos de su cine, pero José Luis Panero González Barosa, miembro de la academia de artes escénicas y crítico teatral demuestra, en este libro, que la mirada al cine del director inglés tiene muchas perspectivas.
El logro de este libro reside en su originalidad, porque no se había tratado en otros aspectos como el alcoholismo, el sadismo, el voyeurismo, etc, que están presentes en toda la obra cinematográfica del director inglés.
Me atrevería a decir que, si ya se había tratado alguno, que no todos, de esos temas, no como lo lleva a cabo José Luis Panero González Barosa. El autor, gran cinéfilo se detiene en las escenas, nos invita a contemplar de nuevo planos, incluso hay diálogos de películas en el libro. La idea de ir tejiendo el telar del libro a través de los temas, convierte a este estudio en toda una investigación del universo de Hitchcock.
Desde un repaso a su vida, entra de lleno en los temas de su cine, como, por ejemplo, la idea del enamoramiento, siempre en quiebra, ya que nos refleja en Extraños en un tren o en Crimen perfecto el hastío de la pareja y el deseo de deshacerse de ella. Pero no solo hay un trabajo de fondo sobre este tema, sino sobre otros muchos, como el sadismo de Frenesí (célebre es la escena del asesinato de una joven por el psicópata con una corbata).

El miedo está presente en la obra del director, un cosmos de manías, rarezas, psicopatías en los personajes, que el célebre creador inglés va desgranando en sus películas. El autor del libro sabe muy bien hasta qué punto es clave la violencia en Psicosis, pero también el voyeurismo, que no solo está presente en esta genial película, sino también en Vértigo o en La ventana indiscreta.
José Luis Panero González Barosa hace hablar a un psiquiatra de prestigio, Luis Rojas Marcos, cuando cita sus estudios y va adentrándose en el perverso mundo del director británico. Tanto es así que percibe la homosexualidad reprimida en los personajes de Extraños en un tren.
Otro aspecto del libro que está muy bien tratado es la idea de la mujer como estatua, gélida, como la representó la belleza fría de Grace Kelly o Tippi Hedren, mujeres rubias. Para el director británico, esa mujer aparentemente frígida escondía la mayor de las sexualidades y la mayor de las pasiones. Ese contraste entre la apariencia y la realidad la supo ver muy bien Hitchcock, que siempre jugó con el público, con un espectador que desea a esas mujeres, pese a su aparente frialdad. Hay mujeres morenas, como Ingrid Bergman o Diane Baker, que representan lo contrario, la femineidad que se esconde en su deseo, una sensualidad más evidente, pero más casta en su fondo.
La idea de las escenas magistrales en el director británico son muchas, pero hay una que sobresale, la del asesinato en la ducha de Marion Crane, un trabajo magnífico para mostrar las cuchilladas que le da Norman Bates vestido de su difunta madre. Pocas escenas tan impactantes como esta podemos recordar en toda la historia del cine.
Pero José Luis Panero González Barosa va más lejos, porque analiza los símbolos de su cine, como el cuchillo, la corbata, ambos instrumentos para matar; los pájaros, amenaza a una población y metáfora de un mundo en decadencia, los prismáticos de La ventana indiscreta, clara alusión al voyeurismo del personaje de James Stewart.
Estamos ante un libro muy completo, donde todo es analizado, las referencias bibliográficas son muy acertadas y, por encima de todo, la mirada del cinéfilo que ama el cine de Hitchcock y sabe llevarnos a su terreno, el de las psicopatías tan presentes en sus películas.
Este libro se adentra en el laberinto de un hombre complejo, que tenía dentro de sí muchos mundos y puede que muchas frustraciones. Su cine es un ejemplo de obra de arte, pero también de continuas interpretaciones de miradas, diálogos, acciones, etc.
Hay que leer este libro, porque aporta una nueva mirada al mundo del gran director y nos va llevando a un mundo sórdido, que no está tan lejos, aunque nos cueste creerlo del mundo real. Un libro necesario y muy recomendable.




